LA FAMILIA | SANOS, ACTIVOS E INDEPENDIENTES

Cuando hablamos de salud, solemos pensar en ejercicio, alimentación o visitas médicas. Sin embargo, la psicología y las ciencias humanas coinciden cada vez más en que la salud es un concepto integral: incluye lo físico, lo emocional, lo mental y lo social. En este contexto, la familia sigue siendo uno de los espacios más importantes para mantenernos sanos, activos y capaces de vivir con autonomía.

Luis Martín Badillo
LA FAMILIA | SANOS, ACTIVOS E INDEPENDIENTES

“Las personas más felices no tienen las mejores cosas, sino que saben disfrutar mejor de lo que tienen.”
Viktor Frankl

Susana Sánchez


*Maestra en Educación Familiar



Cuando hablamos de salud, solemos pensar en ejercicio, alimentación o visitas médicas. Sin embargo, la psicología y las ciencias humanas coinciden cada vez más en que la salud es un concepto integral: incluye lo físico, lo emocional, lo mental y lo social. En este contexto, la familia sigue siendo uno de los espacios más importantes para mantenernos sanos, activos y capaces de vivir con autonomía.

El psiquiatra y psicólogo Viktor Frankl, fundador de la logoterapia, afirmaba que el ser humano necesita sentido para mantenerse vital y resiliente. La familia es, para muchas personas, el primer lugar donde ese sentido se descubre y se sostiene: sentirse necesario, amado y responsable de otros da estructura a la vida cotidiana y favorece hábitos más sanos y estables.

Desde la psicología contemporánea, autores como Marian Rojas Estapé han señalado que el estrés crónico y el exceso de cortisol deterioran tanto la salud física como la emocional. Un entorno familiar afectivo, con rutinas, apoyo y vínculos estables, actúa como regulador natural del estrés. Compartir tiempos, conversaciones y actividades en familia reduce la ansiedad y favorece una vida más activa y ordenada.

La familia también es clave para fomentar la actividad y la independencia. Estar activos no significa únicamente hacer ejercicio, sino participar de la vida: moverse, decidir, colaborar, asumir responsabilidades. La sobreprotección genera personas frágiles, mientras que el acompañamiento adecuado forma individuos más seguros, autónomos y capaces de valerse por sí mismos.

Por su parte, el psicólogo Walter Riso insiste en que el amor propio y los vínculos sanos son la base de la autonomía personal. En familias donde hay respeto, límites claros y afecto, las personas desarrollan mayor confianza para tomar decisiones, cuidar de su salud y mantenerse activas a lo largo de la vida.

Además, la familia nos mantiene activos a nivel emocional y social: dialogar, resolver conflictos, cuidar a otros y dejarnos cuidar estimula habilidades fundamentales como la empatía, la paciencia y la responsabilidad. Estas competencias no solo fortalecen los vínculos familiares, sino que previenen el aislamiento y la dependencia excesiva en etapas posteriores de la vida.

Invertir en la familia no es un ideal romántico ni una idea del pasado; es una apuesta concreta por la salud, la actividad y la independencia personal. Familias sanas generan personas más fuertes, más activas y mejor preparadas para enfrentar los desafíos personales y también los de la sociedad actual.


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