Lanzan agricultores franceses patatas frente al Parlamento en protesta por acuerdo UE-Mercosur

Luis Martín Badillo
Lanzan agricultores franceses patatas frente al Parlamento en protesta por acuerdo UE-Mercosur

ECODIARIO


PARÍS, FRANCIA.- El pavimento frente a la Asamblea Nacional amaneció cubierto de patatas. No fue un accidente ni una falla logística, sino una escena cuidadosamente planeada por agricultores franceses que decidieron convertir su inconformidad en imagen: toneladas de producto agrícola arrojadas como símbolo de lo que, aseguran, está en riesgo con el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.

La protesta ocurrió en las inmediaciones del Parlamento francés, en el corazón de París, donde productores rurales expresaron su rechazo al pacto comercial aprobado de manera provisional en diciembre de 2025, tras más de dos décadas de negociaciones. Temen que la apertura del mercado permita la entrada de productos sudamericanos más baratos, cultivados bajo normas ambientales y sanitarias que consideran menos estrictas que las europeas, lo que pondría en desventaja a la agricultura local.

Las patatas en el suelo fueron solo una parte de una movilización mayor. Los días 13 y 14 de enero de 2026, más de 350 tractores avanzaron lentamente hacia la capital francesa, bloqueando accesos y paralizando zonas clave de la ciudad. Las protestas elevaron la tensión política y coincidieron con intentos fallidos de mociones de censura contra el gobierno, reflejo del malestar que el acuerdo ha generado en distintos sectores.

En redes sociales, las imágenes de la protesta provocaron reacciones encontradas. Algunos usuarios defendieron el acuerdo UE-Mercosur como una oportunidad para fomentar la competencia y bajar precios al consumidor. Otros criticaron el desperdicio de alimentos en un contexto de crisis alimentaria global, cuestionando que la protesta se hiciera a costa de productos que podrían haberse aprovechado.

Más allá de las patatas esparcidas, la escena frente al Parlamento dejó al descubierto un debate de fondo: la tensión entre proteger a los productores locales o abrirse a un mercado global cada vez más interconectado. Un conflicto que, en Francia, ya salió del campo para instalarse de lleno en las calles.

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