MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA: LAS MUJERES Y LOS DESAFÍOS DE GÉNERO EN EL ÁMBITO ACADÉMICO
El evento reunió a investigadoras de diversas áreas, que reflexionaron sobre las brechas de género, los desafíos institucionales y las resistencias culturales que aún persisten en el mundo académico.
ZACATECAS, ZAC.- Durante la mesa redonda “Soñar, Estudiar, Descubrir: Mujeres en la Ciencia”, organizada por la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia UAZ-Quantum, en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la doctora en administración pública Carolina Díaz Flores cuestionó las condiciones que aún enfrentan las mujeres en la ciencia.
“¿Cuánto tiempo se requiere? ¿A qué tenemos que renunciar? Un varón puede tener hijos, esposa, y seguir siendo investigador porque tiene una ama de casa que atiende a sus hijos”, señaló Díaz Flores, destacando la sobrecarga que enfrentan las mujeres científicas, quienes deben equilibrar su vida profesional y familiar de manera mucho más exigente.
El evento reunió a investigadoras de diversas áreas, que reflexionaron sobre las brechas de género, los desafíos institucionales y las resistencias culturales que aún persisten en el mundo académico. Participaron Mildred Quintana Ruiz (UASLP), Perla Xóchil Viveros Méndez, Carolina Díaz Flores (Medicina UAZ), Alejandra Zorrilla Castillo, Ada Rebeca Contreras Rodríguez y Alejandra de la Rosa Jasso.
En su intervención, Díaz Flores introdujo el concepto de interseccionalidad, argumentando que las brechas no solo son de género, sino también de edad y apariencia física. “Es una brecha de género, pero también una brecha etaria”, explicó.
La académica de Medicina UAZ profundizó en los factores estructurales que aún marcan diferencias en el desarrollo profesional de hombres y mujeres dentro de la ciencia. “Las exigencias académicas suelen superponerse con los mandatos sociales asignados tradicionalmente a las mujeres”, apuntó, subrayando que no solo se trata de una brecha de género, sino de un fenómeno mucho más complejo.
Díaz Flores también abordó cómo ciertos estereotipos vinculados a la apariencia física influyen en el entorno académico. “Las mujeres jóvenes que nos dedicamos a esto también tenemos que hacer un esfuerzo doble por ser mujeres, por ser jóvenes e incluso por ser bonitas”, sostuvo, destacando la complejidad de ser mujer en un entorno históricamente masculinizado. Agregó que el acoso sexual es una práctica normalizada en algunos contextos universitarios, “quienes son más agraciadas lo viven día a día”, expresó.
Las reflexiones de Díaz Flores fueron acompañadas por las experiencias de las demás participantes. Mildred Quintana Ruiz, quien proviene de una familia “extremadamente conservadora, religiosa y patriarcal”, recordó cómo fue expulsada de su casa al decidir estudiar, aunque contó con el respaldo de su abuela. A lo largo de su carrera, enfrentó comentarios como “tú eres mujer, eres incapaz de llevar ese proyecto a cabo”, cuando encabezaba un proyecto de infraestructura en la UASLP. Quintana Ruiz relató que durante sus primeros años en esa institución, percibió estructuras de poder rígidas y una resistencia a la participación femenina, aunque reconoció avances en generaciones más jóvenes.
Por su parte, Alejandra Zorrilla Castillo describió un ambiente de acoso y exclusión en los espacios académicos, aunque no se expresara de manera abierta. “Nos hicimos de una coraza… y funcionó”, comentó, refiriéndose a estrategias de autoprotección ante entornos hostiles.
Ada Rebeca Contreras Rodríguez abordó los micromachismos normalizados en la vida universitaria, explicando que, a menudo, estos se perciben como parte de la normalidad. También compartió su experiencia como profesora, cuando sus colegas cuestionaron los beneficios asignados a su proyecto, evidenciando resistencias internas al cambio.
Alejandra de la Rosa Jasso relató cómo, durante su formación de posgrado, experimentó el síndrome del impostor, una sensación común entre muchas mujeres en la academia, en la que no se sienten merecedoras de sus logros.
Durante el intercambio con el público, se destacó que la conmemoración del 11 de febrero subraya desigualdades aún presentes en el ámbito científico. Las participantes coincidieron en que, a pesar de los avances, todavía persisten dinámicas de exclusión y discriminación que limitan la igualdad sustantiva.
Para cerrar, las panelistas coincidieron en que los cambios requieren transformaciones culturales profundas que involucren a toda la sociedad. “Es una cuestión social muy compleja que debemos hacer entre ambos géneros”, afirmó Quintana Ruiz. Reiteraron que las mujeres científicas tienen derecho a ocupar los espacios académicos sin tener que justificar constantemente su presencia o capacidad profesional.