REFORMA ENTRE SOMBRAS

Ramona Verde

Dicen las comadres que cuando las cosas se hacen de noche, hasta los gallos desconfían. Y así anda el ambiente en la UAZ con la Reforma Universitaria que hoy pretende dar su primer paso formal en el Consejo Universitario. Nadie discute que la institución necesita cambios de fondo para enfrentar la crisis financiera, la abultada nómina y la deuda histórica que la tienen contra las cuerdas. Lo que brinca es la prisa y la opacidad. ¿Dónde está el diagnóstico que justifique la reforma?, ¿quién decidió que los nombres propuestos integren la comisión?, ¿a quién representan y bajo qué criterios fueron seleccionados? Las respuestas siguen guardadas bajo siete llaves. Para acabarla, la discusión llega cuando gran parte de los estudiantes ya está fuera de las aulas, reduciendo voces y participación. En los pasillos no faltan quienes advierten que detrás del discurso académico podría venir una reingeniería laboral. Porque cuando los cotos de poder mueven piezas sin explicar el tablero, más de uno piensa que la partida ya empezó y que los dados podrían estar cargados.

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