REVELA EL CORAZÓN DE PLATA DE ZACATECAS UNA HISTORIA ACUÑADA ENTRE RUINAS Y ORGULLO
El 14 de noviembre de 1810 se sentaron las bases de un espacio que hoy resguarda monedas y memoria. Entre muros que reflejan desgaste e ingenio, se mantiene una narrativa que persiste.
ZACATECAS, ZAC.- No comenzó como museo, sino como una necesidad: dar forma al metal que sostenía la economía de la región. El 14 de noviembre de 1810 se sentaron las bases de un espacio que hoy resguarda monedas y memoria. Entre muros que reflejan desgaste e ingenio, se mantiene una narrativa que persiste.
La sala, dividida entre colección numismática y maquinaria de acuñación, muestra el pulso productivo de Zacatecas. Monedas, fichas, billetes y medallas se integran con troqueles y estructuras metálicas que evidencian el trabajo de la época. Cada pieza remite al esfuerzo colectivo que dio origen a la actividad.
“Lo que vemos aquí no es solo dinero antiguo, es el testimonio de una economía que se abrió paso con lo que tenía”, explica personal del recinto. Ante el deterioro de la Casa de Ensaye, la respuesta surgió de mineros que reunieron recursos, técnicos que adaptaron herramientas y trabajadores que aprendieron sobre la marcha.
Uno de los relatos más representativos es el de Manuel Ramos, a quien se atribuye la primera moneda local. “En el anverso puso el escudo de la ciudad y en el reverso el del Rey; era una forma de decir ‘aquí estamos’, sin dejar de pertenecer”, se señala durante el recorrido. La pieza representa identidad además de intercambio.
El desarrollo enfrentó intentos fallidos en 1783, 1799 y 1806. La construcción final se concretó con adaptaciones a partir de diseños de Miguel Constansó y modificaciones de Juan José Colsa de la Borbolla.
Actualmente, el museo exhibe procesos, tensiones y decisiones que marcaron el rumbo económico de Zacatecas. “Este lugar demuestra que la riqueza no solo se extrae de la tierra, también se construye con memoria”, concluye el entrevistado.