Opinión de
Gerardo Romo
A LÁPIZ... DIGITAL | LOS CAMPESINOS TAMBIÉN SON MAESTROS
¿Qué pasará ❓ cuando ya no haya manos campesinas 👨🌾🌽 que nos lleven el frijol 🫘, el maíz 🌽, el alimento 🍲 a la mesa 🍽️?
Es claro que sin maíz no hay país y sin frijol tampoco, y sin ajo, tomate, chile, manzana, aguacate… quienes producen estos son hombres, mujeres y familias sabias, porque ellos y ellas como nadie tienen contacto directo con la madre tierra, ambos se conocen, se cuidan, se aman y protegen.
Las campesinas y campesinos son maestros y maestras de lucha, pues la batalla que ellas y ellos enfrentan a diario, es por lo menos, adversa y también injusta, las manos campesinas, no conocen de abundancia, pero sí de trabajo, mucho trabajo.
Y cuando la naturaleza ha de darles cosecha abundante, el pago por su producto es mínimo, “el precio de está por las nubes, y el de nuestro alimento por los suelos”, suelen decir con frecuencia y no sólo ahora, sino por décadas.
En muchísimas ocasiones, en estas tierras áridas, debido a la poca lluvia y el calor intenso la cosecha es casi nula y entonces, los precios por las nubes, pero la cosecha por los suelos. Y así, el ciclo se repite una y otra y otra vez.
No es casual que este 15 de mayo, celebramos a las y los docentes que nos enseñan a no rendirnos, a no perder la esperanza, a combatir la indiferencia y a construir comunidad, también muchas veces desde la adversidad, pero con un anhelo profundo de justicia, solidaridad y apego a la verdad.
¿Qué sería de nuestro país sin nuestras maestras y maestros?, simplemente no seríamos la nación humana y generosa que repetíamos cada lunes en el Juramento a la bandera.
¿Es casual que el 15 de mayo recordemos también a San Isidro Labrador (1082-1172)? santo patrono de los agricultores y campesinos de Madrid (España) se distinguió por combinar la humildad y el trabajo diario con una profunda fe en Dios, su biografía señala que él fue “muy generoso con los más necesitados”.
A los 10 años, Isidro quedó huérfano, creció en una familia mozárabe, sumida en la pobreza, siendo peón de campo y agricultor.
Y si alguien son maestras y maestros de fe son las campesinas y campesinos, quienes sabiendo que su cosecha no será buena, ni en cantidad ni en precio, se levantan todos los días, andan el surco, voltean la tierra, la preparan y depositan la semilla con la esperanza de que el fruto crezca, el frijol nazca y el trigo no sea arrebatado por la cizaña.
“Estamos cansados, todo amolados, en nuestras parcelas sufrimos granizos polvaredas, sequías y al final terminamos regalando nuestro frijol, nuestra cosecha”, me dijo un día un campesino fresnillense que empezó en la labor a los 15 años y acumula más de 5 décadas aprendiendo de la madre tierra.
¿Y cómo le hace para no desanimarse, para levantarse todos los días a trabajar?, le pregunto.
-Estamos viendo pa arriba a ver si llueve y no perdemos la fe de que nuestra familia y nuestro país estén mejor, aunque eso no siempre pasa, casi nunca-, admite. “Yo me subía en el burro y mi hermano jalaba con el arado, así trabajamos por muchos muchos años sembrando a mano en el surco”, recuerda.
Otra de las calamidades del campo es que las manos que la trabajan y los pies que lo caminan son en su mayoría de campesinos adultos mayores de 75 años
“Ya no hay quien trabaje la tierra, nos estamos quedando solos”, alertan quienes hacen del surco su vida. Y es que se presume que al menos 8 de cada diez hombres y mujeres del campo son mayores de 65 años.
Ellos y ellas no pierden la fe, la confianza no sólo en Dios, sino en el pueblo que les compra su frijol, aunque sea de a kilito en los tianguis, en los mercados o en sus camionetitas estacionados en cualquier esquina. ¡Cómo quiera hay que trabajar!
Qué pasará cuando ya no haya manos campesinas que nos lleven el frijol, el maíz, el alimento a la mesa.
El Apocalipsis
Y mientras tanto a San Isidro le pido que libre al campesino del abuso y sus abusadores, de los falsos profetas de los que seguramente él escuchó y conoció en su tiempo y por las sagradas escrituras… de las falsas promesas y de los males estructurales edificados y que sostienen aún.
Que la tierra, como proclamaba Emiliano Zapata sea de quien la trabaja, así como las cosechas que de ella emanan.
Y que la marginación y la explotación impuesta por el neoliberalismo, como dice el subcomandante Marcos, “sea abatida por la lucha de los de abajo. Y así, la campesina y el campesino como sujeto histórico resista y siga construyendo alternativas de vida en medio de la guerra”.
Pd: Y que la Ley del ISSSTE del 2007 sea por fin derogada para que la injusticia no persista en el gremio magisterial del país a fin de que puedan acceder a mejores condiciones de vida con un sistema de jubilación que les permita un horizonte en paz y no en la incertidumbre que impone.
Noticias Relacionadas
Opinión de
Regina Robles
CRIARTE | ¿CÓMO SE FORMA LA RESILIENCIA EN LA INFANCIA?
“La resiliencia 💪✨ no es una habilidad innata 🧠, se construye 🏗️ a lo largo de la vida 🌱 y la primera infancia 👶 es el momento ideal ⭐ para fomentarla 🤝💖”.
Opinión de
Patricia Ganem Alarcón
EL PROBLEMA DE FONDO EN LA DECISIÓN DE AJUSTE AL CIERRE DEL CICLO ESCOLAR
Toda política educativa debe colocar en el centro el derecho humano de niñas, niños y adolescentes a una educación de calidad 📚, continua 🔄, equitativa ⚖️ y digna 🙌.
Opinión de
Mons. Sigifredo Noriega Barceló
REFLEXIONANDO EL EVANGELIO | NUEVA PRESENCIA QUE NOS COMPROMETE
El mes de mayo se caracteriza por estar tapizado de ocasiones para festejar.
Opinión de
Carlos Ernesto Alvarado
QUOD DIXI DIXI | CUANDO PROTESTAR COMIENZA A PARECER DELITO
Productores detenidos, estudiantes acompañando una causa y una maestra jubilada de 74 años en medio de una escena que terminó ocupando titulares; después llegaron las declaraciones oficiales y aparecieron palabras que suelen escucharse muy fuertes cuando salen de la boca de una autoridad, resistencia de particulares, desobediencia y liberados bajo reservas de ley.