Aquelarre | La carga política de los apellidos

Aquelarre | La carga política de los apellidos

Tanya Ortiz

*En la esfera política no son pocas las figuras que arrastran un apellido conocido, pero llevarlo ¿qué tanto les afecta o beneficia?

Tanya Ortiz*

La nueva ley antinepotismo que impulsó la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, vaya que ha causado ámpula en la clase política de México y mucho interés entre la población interesada en los temas de la democracia y el buen gobierno.

La idea de que ningún aspirante a cargo político alguno pueda llegar a él si quien lo ostenta en sea familiar, por parentesco o afinidad, para evitar la perpetuidad de una familia en el poder; es decir, aquel candidato que quiera sustituir a su familiar, no podría siquiera postularse.

Sobra decir que el funcionario pueda dejarle el puesto, como ha sucedido hasta ahora en diversos espacios, con el aval de los partidos políticos que, al aceptar darle el apoyo, ven el triunfo asegurado y la continuidad de los privilegios.

Para muchas personas, esta es la mejor manera de impulsar una competencia en condiciones de igualdad y evitar la corrupción y el tráfico de influencias pues, al no tener parentesco con ningún político en cargo público, difícilmente acceden a ellos.

Para otras tantas, justamente ven truncadas sus aspiraciones políticas al considerar asegurado su camino valiéndose del respaldo del apellido, independientemente de que por sí solas hayan hecho un “buen” trabajo.

Esta iniciativa va enfocada a los cargos del Poder Ejecutivo: gobernadores, senadores, diputados federales, legisladores locales, alcaldes, regidores y síndicos y, para empezar, la idea es que la idea se pusiera en marcha a partir de este 2027, pero en el Senado de la República se extendió hasta el 2030, con lo que aún tendrán oportunidad de contender aspirantes como Ruth González, senadora y esposa de Ricardo Gallardo, actual gobernador en San Luis Potosí;  Saúl Monreal Ávila, senador y hermano de David Monreal Ávila, actual gobernador de Zacatecas; y Félix Salgado Macedonio, senador y padre de al actual gobernadora de Guerrero, Evelin Salgado, por mencionar algunos.

Y a la espera de que en la Cámara de Diputados se refrende la decisión de los senadores, de dejar que la iniciativa entre en vigor hasta el 2023, es que en Zacatecas, a Saúl Monreal no se le ha cerrado la posibilidad de competir en el 2027  por la gubernatura, aunque en su partido, Morena, la dirigente nacional Luisa María Alcalde anunció que también respaldarán la iniciativa de la presidenta y no se permitirán postulaciones ligadas al nepotismo.

Morena le cierra entonces la oportunidad a “El Cachorro” Monreal quien, agarrado de que la iniciativa no se lo impide, “será el pueblo de Zacatecas el que decida si lo quiere ver como candidato”, lo que representa que ya comenzó a tocar puertas a ver en qué partido le dan cobijo, porque él, va.

A nivel nacional son varios los apellidos ubicados en distintos espacios públicos: así podemos encontrar a la familia Alcalde, Taddei, Godoy, Batres, Salgado, Monreal, sí. Los Monreal figuran a nivel nacional desde hace muchos años, en distintos espacios y las carreras políticas de varios de ellos están en ascenso, amén de su labor en el servicio público, en áreas más discretas, donde ya tienen ganadas sus plazas.

En Zacatecas, la iniciativa ya está en las manos de los diputados locales a propuesta del diputado morenista Santos Antonio González Huerta quien, dicho sea de paso, también arrastra con un apellido conocido que ha representado para él más compromiso moral que acceso a favores, pues si bien su padre Santos Antonio González Esparza se desempeñó en diversos cargos públicos, su labor como jurista le valió el renombre entre la sociedad, además de que su repentina partida obligó al joven Santos a andarse con pies de plomo, animado a cobijarse de padrinazgos y abrirse camino por sí solo para demostrar que el apellido no es todo lo que lo respalda y tiene amplia capacidad.

Entonces, ¿cómo ve la gente esta propuesta?

El sentir generalizado es a favor porque la gente está cansada de ver siempre los mismos rostros al considerar que solo algunas cúpulas se han beneficiado al estar en los cargos políticos, perpetuando la estirpe y la forma de gobernar, que dicho sea de paso no tiene la mejor opinión.

La iniciativa abre las posibilidades a otros grupos políticos que han visto impedido su crecimiento porque los espacios están copados por los clanes y este será entonces su momento para posicionarse.

El deber ser nos obligaría a que, por ética y moral, los interesados buscaran otro espacio y aguarden a otro momento político; que muestren mesura, prudencia y disciplina, y no que se vean como los vulgares ambiciosos que se empeñan en decir que no son cuando, tercos, insisten en que este es su momento y ya les toca.

Para todo hay su momento justo…



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