Ciencia para llevar | En memoria a Diego: La ciencia de elegir amigos que salven y no que graben
La muerte de Diego en La Encantada revela una alarma social: hemos normalizado observar y grabar antes que ayudar. La ciencia demuestra que la “dieta mental” moldea nuestras reacciones. Elegir amistades, contenidos y valores puede marcar la diferencia entre proteger la vida o ser testigos pasivos de la tragedia. 🧠🤍🚨
"Hoy, la memoria de Diego nos deja una lección dolorosa: el amor y la lealtad no se mide en likes, ni en la cantidad de momentos grabados, sino en la capacidad de cuidar a nuestros amigos y cuidarnos a nosotros mismos."
Por: Claudia Lizbet Soto Casillas
Hay noticias que nos detienen el pulso y nos obligan a guardar silencio para intentar comprender lo incomprensible. La reciente tragedia en el lago de La Encantada, donde Diego, un jovencito alumno de la preparatoria de la UAZ perdió la vida al intentar cumplir un reto frente a la mirada de sus amigos, no es solo un accidente; es un espejo doloroso de nuestra salud social. ¿En qué momento el asombro por la vida se convirtió en la frialdad de una cámara grabando una emergencia? Hoy, hablar de la "dieta mental" deja de ser un concepto teórico para convertirse en un llamado de auxilio.
Seguramente eres de los que desinfecta su lechuga con rigor, le huye al pan como al villano de una película y se siente un atleta olímpico por tomarse un jugo verde. Pero, seamos honestos: ¿de qué sirve tanta fibra física si desayunamos hilos de odio en X, noticias caóticas y terminamos con un TikTok de alguien explicando cómo tratar a las mujeres o retos que desafían la vida? Existe una dieta de la que poco hablamos y que moldea nuestro cerebro con una fuerza brutal: la dieta de nuestros sentidos.
A menudo escucho decir que consumir contenido que promueve la violencia o letras que degradan la dignidad no influye en quiénes somos. Alguien me decía: "Yo escucho narcocorridos y sigo siendo buena gente". No obstante, la ciencia tiene otros datos. El cerebro posee una plasticidad constante y se rige por el principio de Hebb: las neuronas que se disparan juntas, se conectan entre sí. Si te expones repetidamente a narrativas de "vida fácil", retos sin sentido y peligrosos, delincuencia o humor de ese que requiere apagar tres neuronas para dar risa, tu umbral de sensibilidad se altera. Tu cerebro empieza a normalizar lo inaceptable; normaliza que, ante un amigo en peligro, la primera reacción sea incitarlo a hacer cosas riesgosas, grabar y no ayudar. Como diría Napoleon Hill: "Eres el dueño de tu destino, pero también el resultado de las influencias que permites entrar en tu mente". Esa normalización individual construye la normalización colectiva de la que nos quejamos todos.
Brian Tracy señala que somos el promedio de las personas con las que más tiempo pasamos: sus estilos de vida, valores, conversaciones y aspiraciones. ¿Ya te pusiste a revisar si reflejan lo que deseas ser?. Lo sucedido en La Encantada es un llamado urgente para los padres: debemos saber con quién se juntan nuestros hijos y qué mentalidad impera en esos grupos. Debemos enseñar a nuestros niños, niñas y adolescentes, incluso nosotros mismos, que evolucionar requiere la valentía de cambiar de frecuencia, y sí, eso a veces da miedo porque implica dejar de ir a ciertas reuniones, aunque no necesariamente signifique dejar el afecto.
Brian Tracy, habla también de la ley de correspondencia que dice que atraerás a personas que vibren en tu sintonía, es un principio de la física. Si buscas crecimiento, rodéate de quienes te inviten a un proyecto, a un libro, una buena acción social, o a una caminata, y no solo a la evasión sistemática y superficial. Está bien dejar atrás círculos que ya no coinciden con tu nueva "estatura" intelectual y aspiracional.
Desde el budismo, se habla de que todo lo que leemos, pensamos y oímos es alimento. Si alimentamos la mente con el caos de figuras polémicas — Kanye West o El Temach— o con la morbosidad de la nota roja, nuestra paz interior será imposible de sostener. El Mindfulness no es solo cerrar los ojos y respirar; es ser consciente de qué "semillas" riegas. No podemos controlar las crisis mundiales, pero tenemos soberanía absoluta sobre lo que dejamos entrar a nuestra cabeza y lo que nos permitimos hacer. El ocio es un derecho, pero no debe ser sinónimo de contaminación, por eso te comparto estos tips de higiene mental:
Cambia el algoritmo: Dale "like" a videos de ciencia o gatitos, y TikTok dejará de mostrarte peleas o videos de chistes basura.
Filtra tus conversaciones: Elige entornos que te reten a ser mejor, que te cuiden, te celebren y te acompañen.
Elige tu banda sonora: Hay música que te empodera y música que te debilita; elige la que te haga habitar el mundo con dignidad. Esto aplica con lo que observas también en redes y pantallas.
La familia es el primer laboratorio de deseos. Así como enseñamos a los hijos e hijas a comer alimentos sanos, que los nutras y hagan tener salud, debemos enseñarles a cuidar su dieta mental. Si en casa se celebra la responsabilidad, el autocuidado, el cuidado de los otros, el esfuerzo honesto y la belleza de un atardecer, el niño aprenderá a valorar la integridad por encima de los "likes" o la aceptación sin sentido de los amigos. Los docentes y las autoridades también tenemos la misión de presentar la ciencia, el arte y la justicia de forma tan apasionante que el algoritmo de YouTube parezca aburrido.
Enseñar a desear lo deseable no es imponer una moral rígida, es dotar a los niños, niñas y adolescentes de la capacidad de asombro para que no se conformen con contenido, charlas y amistades para perder el activo más valioso: el tiempo y su integridad. Tener una "dieta mental" saludable no significa convertirnos en seres rígidos, ¡para nada!. Es genial y terapéutico seguir viendo caricaturas, jugar Mario Bros, reírse con los Simpsons, o ir al cine a ver comedias absurdas que nos llenan de dopamina. Incluso esos 20 minutos de "refugio" en el baño viendo videos cortos son válidos para desconectar. La clave es elegir un humor sano que nos regale una sonrisa genuina y nos haga mirar la vida de una manera más bella y ligera. Que nuestro ocio sea un aliado de nuestra paz, no un saboteador de nuestra luz.
Al final, tu mente es el único lugar donde vivirás siempre; asegúrate de que el panorama sea uno que te entusiasme habitar, pero también uno donde otros puedan encontrar refugio. No olvidemos que nuestra "dieta mental" no solo nutre nuestros pensamientos, sino que dicta nuestras acciones en los momentos de crisis.
Hoy, la memoria de Diego nos deja una lección dolorosa: el amor y la lealtad no se miden en likes, ni en la cantidad de momentos grabados, sino en la capacidad de cuidar a nuestros amigos y cuidarnos a nosotros mismos. Hagamos que nuestra evolución personal sea el motor de una nueva conciencia colectiva, una donde nunca más seamos espectadores de la tragedia, sino guardianes de la esperanza. Porque una sociedad que aprende a desear lo deseable es, ante todo, una sociedad que elige la vida, que elige cuidarse y que nunca, bajo ninguna circunstancia, pierde la ternura ni el coraje de ayudar.
Lo sucedido es también un llamado urgente a las instituciones. Las escuelas, especialmente en la edad crítica de preparatoria, deben fortalecer su papel de guías, estando al pendiente de dónde están sus estudiantes y qué retos están permeando sus pasillos. Por otro lado, las autoridades tienen la obligación de que los espacios públicos, que deberían ser de bienestar y felicidad, cuenten con advertencias explícitas, personal de supervisión constante y protocolos de reacción. No podemos confiar ciegamente en que la gente no hará cosas riesgosas; el Estado y las instituciones deben ser los guardianes de la integridad ciudadana en cada rincón de recreación
Que tu luz no se apague en el ruido de los retos y las redes; que brille con la fuerza de quien sabe que la mayor tecnología humana siempre será la empatía.
¡Rebeldía, Locura, Ciencia y Felicidad!
Claudia Lizbet Soto Casillas