Erika Macedo Opinión de Erika Macedo

COMUNICAR Y CONECTAR | JÓVENES: EL FUTURO YA NO SE ESPERA, SE CONSTRUYE

A las juventudes les hemos repetido durante décadas que son “el futuro”.

A las juventudes les hemos repetido durante décadas que son “el futuro”. Quizá llegó el momento de dejar de decirlo. Porque mientras les prometemos el mañana, sus decisiones, inconformidades, ideas y luchas ya están cambiando el presente.


Hace unos días conmemoramos el Día Internacional de la Juventud y, como cada año, escuchamos mensajes sobre oportunidades, sueños, participación y esperanza. Discursos bien intencionados que corren el riesgo de quedarse solamente en palabras si no entendemos algo fundamental: los jóvenes no necesitan permiso para comenzar a transformar su realidad.


Constantemente reciben mensajes contradictorios.


“Estudia para tener un buen trabajo”, aunque miles terminan una carrera y encuentran puertas cerradas.


“Participa”, pero cuando cuestionan, incomodan.


“Emprende”, aunque muchas veces carezcan de financiamiento y acompañamiento.


“Haz experiencia”, pero difícilmente alguien les ofrece la primera oportunidad.


“Tu opinión importa”, aunque todavía existen espacios donde las decisiones se toman sin escucharles.


Y después preguntamos por qué algunos jóvenes se sienten distantes de la política y de las instituciones.


La juventud enfrenta un mundo complejo: incertidumbre laboral, cambios tecnológicos acelerados, inteligencia artificial, nuevas formas de comunicación, desigualdad y una sociedad que exige resultados inmediatos. Pero precisamente ahí existe una enorme oportunidad.


Porque esta generación tiene algo extraordinariamente poderoso: acceso al conocimiento, capacidad para organizarse y herramientas para hacer escuchar su voz como ninguna generación anterior.


Un teléfono puede convertirse en una ventana al conocimiento. Una idea puede transformarse en emprendimiento. Una publicación puede colocar una causa en la conversación pública. Una comunidad organizada puede modificar decisiones.


Los jóvenes tienen en sus manos una llave. Pero ninguna llave sirve si alguien decide no abrir la puerta.


Por eso necesitamos juventudes que participen, cuestionen, propongan, estudien, emprendan, voten, se organicen y ocupen espacios donde se toman decisiones.


También necesitamos instituciones capaces de escucharlas.


La política debe dejar de acercarse a los jóvenes únicamente para pedirles una fotografía, llenar un evento o conseguir un voto. Hay que entregarles responsabilidades, oportunidades y espacios reales de decisión.


No basta hablar de juventudes. Tenemos que construir con ellas.


Cada generación recibe una página escrita por quienes estuvieron antes. Algunas líneas contienen avances; otras, errores y pendientes. Pero ninguna historia está terminada.


Y ahí radica el verdadero poder de ser joven: tener muchas páginas todavía por escribir.


El presente puede parecer una carretera llena de obstáculos, pero ustedes tienen algo que ninguna dificultad puede cancelar: la posibilidad de elegir hacia dónde caminar.


No esperen a que alguien venga a construir el futuro que desean.


Participen. Cuestionen. Prepárense. Organicen. Propongan.


Porque el futuro no llegará algún día para tocarles la puerta.


El futuro ya comenzó. Y también lleva sus nombres.


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