CRÓNICAS DE LA SALA OSCURA | EL AGENTE SECRETO: ENTRE EL THRILLER POLÍTICO Y LA MEMORIA SELECTIVA

Este año, por ejemplo hemos podido ver en cartelera la película noruega Sentimental Value o la española Sirât, y ésta semana pasada llegó la gran película brasileña O Agente Secreto (El agente secreto) de la cual es motivo de mi columna en esta ocasión.

Edgar Palacios
CRÓNICAS DE LA SALA OSCURA | EL AGENTE SECRETO: ENTRE EL THRILLER POLÍTICO Y LA MEMORIA SELECTIVA

CRÓNICAS DE LA SALA OSCURA | EL AGENTE SECRETO: ENTRE EL THRILLER POLÍTICO Y LA MEMORIA SELECTIVA

Desde que la película coreana Parásitos (Bong Joon-ho, 2019) ganó el Oscar a Mejor Película, es decir, una película extranjera hablada en otro idioma que no es inglés y alejada de los criterios hollywoodenses se llevó el máximo premio de la ceremonia más importante y mediática del mundo, las distribuidoras de cine y particularmente en México, se han arriesgado a tratar de distribuir en mayor medida películas extranjeras que están dentro de las posibles categorías de nominaciones o ganadoras de premios de festivales de cine a las cadenas comerciales de cines. Este año, por ejemplo hemos podido ver en cartelera la película noruega Sentimental Value o la española Sirât, y ésta semana pasada llegó la gran película brasileña O Agente Secreto (El agente secreto) de la cual es motivo de mi columna en esta ocasión.

Brasil es unos de los primeros países latinoamericanos donde fue instaurada una dictadura militar por medio de un golpe de Estado en 1964 y que se prolongó hasta mediados de los años ochenta. Dentro de estos 20 años el régimen, particularmente en el primer lustro de la década, desapareció personas disidentes y trató de eliminar partidos políticos, o cualesquiera que fueran organizaciones sociales en contra del régimen o de tendencias comunistas.

Es en este periodo donde se desarrolla la película dirigida y escrita por Kleber Mendonça Filho que navega entre el género de thriller político y el neo-noir con tintes de un humor ácido. La historia sigue a un Profesor universitario, Marcelo (Armando) interpretado de manera magistral por el actor brasileño Wagner Moura (Civil War, Narcos) quien regresa en su vocho amarillo a la ciudad de Recife para encontrarse con su hijo pequeño Fernando huyendo de un conflicto con un empresario servil al régimen con quien se enfrentó en la Universidad. En ésta huida llega a refugiarse en una comunidad que se encuentran también como perseguidos políticos.

Una las cuestiones más interesantes del filme es la forma en cómo está narrada gracias a la edición, pues la película nos es contada por lo menos en tres tiempos distintos, el presente de la huida, la historia detrás del escape y la del futuro, o sea la segunda década del siglo XXI donde unas jóvenes descubren una serie de casetes con las grabaciones de entrevistas con el protagonista y otros participantes de los eventos al tratar de transcribirlas. Esto menciono que es interesante puesto que es un ejercicio sobre cómo opera la memoria colectiva a través de la reconstrucción de los hechos de un pasado reciente donde aún perviven las memorias, los recuerdos y sobre todo las descendencias directas de las personas afectadas.

Con un tono entre el surrealismo también la película no solo es la historia de Marcelo, sino también de otros rostros con sus propias historias de dolor, lucha y pérdida de quienes incluso no llegamos a conocer sus verdaderos nombres o sus historias pero que aún así llegamos a empatizar con lo poco que nos dejan entrever por el miedo.

La película no solamente retrata estas historias sino que también gran parte de lo que tiene que contar la historia radica en su diseño de producción en la representación de la ciudad brasileña a mediados de los setentas, los lugares, los edificios y cómo todos estos conectan con los protagonistas a un nivel personal, sobre todo el caso particular de que muchas de las escenas se desarrollan en un cine, abonando a esto descubrí que uno de los últimos trabajos del director fue la producción de un documental llamado Retratos Fantasmas (2023) y actualmente disponible en la plataforma MUBI, donde aborda la historia de los cines que el director asistía cuando era niño y que ya no existen en la misma ciudad de Recife.

El Agente Secreto es una película extranjera que nos invita a mirar a las realidades históricas de otras latitudes que no nos son tan ajenas, particularmente en la latinoamericana pero que nos propone a reflexionar lo que dijo el gran cineasta francés Jean-Luc Godard de la nueva ola francesa de los sesenta: ”No se trata de hacer cine político, sino de hacer cine políticamente”.

Edgar Palacios

Historiador y Crítico de Cine

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