CRÓNICAS DE LA SALA OSCURA | LOS JUICIOS DE NÚREMBERG: ENTRE LA DECADENCIA DEL CINE ANTINAZI Y EL GENOCIDIO SIONISTA
Una película basada en la novela El nazi y el psiquiatra, del periodista estadounidense Jack El-Hai, y que a su vez está basada y documentada en la relación médico-paciente que sostuvo el psiquiatra estadounidense Douglas Kelley con uno de los altos jerarcas nazis, Hermann Göring, entre otros, antes de ser enjuiciados en el famoso Juicio de Núremberg.
Tenía algunos días sin asistir al cine y apenas este jueves pasado me animé y tuve tiempo de ir a ver una película que quizá en otros tiempos estaría nominada a algunos premios de la temporada, entre Mejor Actor y Mejor Guion, Mejor Dirección de Arte, etcétera, y me refiero a Núremberg. Una película basada en la novela El nazi y el psiquiatra, del periodista estadounidense Jack El-Hai, y que a su vez está basada y documentada en la relación médico-paciente que sostuvo el psiquiatra estadounidense Douglas Kelley con uno de los altos jerarcas nazis, Hermann Göring, entre otros, antes de ser enjuiciados en el famoso Juicio de Núremberg.
Contexto histórico: Los Juicios de Núremberg fueron una serie de procesos judiciales que se llevaron a cabo en la misma ciudad del mismo nombre, que fue casi totalmente destruida por los bombardeos de los aliados, pero que simbólicamente representaba la ciudad nazi oficial y porque allí mismo se promulgaron las primeras leyes racistas y antisemitas con el mismo nombre de la ciudad. Estos juicios se desenvolvieron en general alrededor de 10 años, pero marcaron un precedente para desarrollar una jurisprudencia en materia de Derecho Penal Internacional para poder juzgar crímenes como el de guerra de agresión, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Esta misma jurisprudencia logró ser un referente para juzgar crímenes en dictaduras latinoamericanas, como en el caso del Juicio a las Juntas en la Argentina de 1985.
La película, aunque basada en hechos reales y que logra poner un tema sobre la mesa como lo es la percepción que se ha desarrollado a lo largo del tiempo como propaganda en el cine sobre la representación de los nazis como el máximo villano por excelencia histórica y que poco a poco se ha ido diluyendo, en esta película el actor Russell Crowe logra interpretar de manera magistral a Göring, quien fuera comandante supremo de la Luftwaffe, artífice de la creación de la policía secreta del nazismo, la Gestapo, y sobre todo la construcción de los primeros campos de concentración.
La trama se basa en cómo el Doctor Kelley interpretado por el siempre caricaturesco y mal actor Rami Malek se encarga de valorar la salud mental de los prisioneros nazis para poder proceder con las acusaciones y poder llegar a un juicio justo, es a partir de ésta relación que en el filme se desarrolla entre los límites que desafían el código ético de paciente y psiquiatra que logra rallar entre la empatía y la amistad, conceptos clave que como espectadores nos ayudan a desentreñar la empatía con el líder nazi y que al final quizá es la tesis del filme, humanizar a los que han sido demonizados para después lanzar el dardo final, que tiene que ver que crímenes deésta magnitud pueden volver a suceder en cualquier régimen y gobierno del mundo puesto que tiene que ver con personas comunes y corrientes que logran el acceso al poder y su ejercicio sin importar las causas y justificaciones, algo que lograría retomar precisamente por estos juicios la filósofa alemana Hanna Arendt con el postulado de la banalidad del mal.
La película, aunque entretenida, peca de cierto paroxismo de funcionar más con un sentido didáctico que a retratar de una manera más honesta los cuestionamientos éticos y morales que propone entre los argumentos de Göring y quienes pretenden juzgarlo, en este tenor el filme que mejor retrata este disociación entre ignorar la barbarie sin necesidad de mostrar archivos gráficos reales de los crímenes de los campos de concentración, que incluso se quedan cortos ante la que vivimos hoy en día a diario con los noticieros e imágenes que vemos de Palestina, quizá porque son actuales, es The Zone of Interest de Jonathan Glazer y que ganó a Mejor Película Internacional en los premios Oscar en el 2024.
En este tenor, la lección de que se conoce la historia para que no vuelva a suceder palidece con lo que vemos ahora con los crímenes y violaciones que cometen al derecho internacional cada semana tanto Israel como Estados Unidos. No me queda más que recomendar que una de las mejores películas que aborda de manera magistral la manera en que se logró juzgar a los militares responsables de la dictadura argentina es la película Argentina, 1985, del director Santiago Mitre y protagonizada por el gran Ricardo Darín.