Opinión de
Pedro Esparza Castro
Dialéctica Moral | Del más sabio de los hombres, a la dialéctica
Dialéctica Moral | Del más sabio de los hombres, a la dialéctica
Dialéctica Moral
Del más sabio de los hombres, a la dialéctica
“…la dialéctica, es un método efectivo en la búsqueda de una verdad, de un razonamiento y análisis crítico, aplicable para cualquier momento del pensar, y de la vida. Mi favorito, hasta el momento.”
Pedro Esparza Castro*
En el antiguo mundo griego y su mitología, existió, en la ciudad de Delfos (la cual era considera el ombligo de la tierra), un famoso Oráculo, en uno de los templos del dios Apolo, cuya insignia colocada en lo alto, era la frase: “conócete a ti mismo”, aforismo para alcanzar la sabiduría en todas sus vertientes. El Oráculo de Delfos.
Una lectura popular, relata que un conocido de Platón, visitó el Oráculo con la finalidad de descubrir quién era el hombre más inteligente sobre la tierra, y a través del característico, pregunta/respuesta, a cambio de algún sacrificio, la contestación dada, fue el filósofo Sócrates.
Entusiasmados fueron a llevarle la noticia a este, y sorprendido por la nueva, emprendió un experimento social para lograr descifrar dicho mensaje. Consistió en salir a las calles a interrogar a diferentes personajes considerados intelectuales, como políticos, artesanos y poetas, dialogando uno a uno con ellos, conocedor de los temas y problemáticas de cada sector, lanzaba preguntas de alta calidad, haciéndolos quedar siempre en desventaja ante él.
Sócrates cae en cuenta del error de los demás, al percatarse de que carecían de la humildad de no aceptar que padecían de errores y fallas, y considerarse totalmente sabios.
Así nace, pues, una corriente del pensamiento que se le denomina como “método socrático”, buscando la verdad mediante el diálogo con preguntas y respuestas. De igual manera, Sócrates, aquí, acuña la frase “sólo sé que no sé nada”, en virtud de aceptar no poseer una inteligencia mayor a la de otros hombres. Contrastes, del hombre más sabio de la tierra.
Tratando de relatar una de mis corrientes del pensamiento favoritas, en un anacronismo profundo, de muchos siglos de diferencia, con relación a lo anterior, en la Alemania de la filosofía romántica, Friedrich Hegel, por allá del año 1800, exponía su teoría de la “Dialéctica”, que refiere a tres presentaciones: tesis, antítesis y síntesis; un tipo de silogismo.
Explicado de otro modo, recurriendo a la parábola de la bandera: la tesis, es la idea original, el ondulamiento que recorre la bandera de izquierda a derecha; por decirlo de alguna forma, el argumento.
La antítesis, es el refutar la idea principal; es la onda que recorre de derecha a izquierda la bandera, o bien, el contra-argumento.
Y, por último, la síntesis, que es el resultado del ejercicio anterior, de oponer dos premisas entre sí y obtener una dominante, con aportes de ambas. Es el ondulamiento, que recorre la bandera de arriba hacia abajo, dicho de otro modo, la conclusión.
Para el autor de este texto, la dialéctica, es un método efectivo en la búsqueda de una verdad, de un razonamiento y análisis crítico, aplicable para cualquier momento del pensar, y de la vida. Mi favorito, hasta el momento.
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