El espectador | ¡Con los niños no!

El espectador | ¡Con los niños no!

Alex Bravo

 “La banalidad del mal“

Alex Bravo*

El pueblo pone, el pueblo quita” dice el gobernador Moya en su conferencia de prensa, expresando que él tiene una mirada diferente a la que posee el pueblo que exige el cese de la violencia, que no para desde el mes de noviembre en Culiacán, Sinaloa. Enfrentamientos entre dos facciones del crimen organizado, alcanzaron a un padre de familia que se encontraba con sus dos hijos, arrebatándoles su vida. Por ello la población por segunda vez en una semana, sale a las calles, y marchan al grito: ¡con los niños no

Lo que pasa en Culiacán, ocurre en varios puntos del país, y es un reflejo de la inseguridad que se vive y que no se quiere reconocer ¿qué es lo que está pasando aquí? pienso en las palabras que alguna vez leí de Hannah Arendt cuando dice que; “el mal radical surge cuando los hombres dejan de pensar, cuando aceptan el mundo tal como es sin cuestionar, sin reflexionar, y se convierten en engranajes de una maquinaria que no entienden pero que perpetúan”. 

Con lo anterior, quizás cabe la posibilidad de que muchos de los funcionarios que ocupan un puesto en el poder, no se atreven a pensar por la sociedad, por las exigencias que gritan. Ambos tienen miradas y formas de vivir completamente diferentes. 

Cuando uno lee a Arendt, es una invitación a comprender varios conceptos, entre ellos “autoridad y moralidad”, mecanismos de poder y que moldean nuestra sociedad. Es una invitación también a cuestionarnos ¿por qué un ser humano, que tiene en teoría el poder de evitar el mal en la sociedad, permite que muchos actos violentos queden impunes? Pero también a preguntarnos ¿qué está pasándonos como sociedad, que estamos desconectándonos de una conciencia crítica

La respuesta para Arendt, radica en que los puestos políticos, tienden a deshumanizar a las personas, pero también, muchas de las actividades cotidianas y sociales, son parte de esta deshumanización. Mientras dos niños mueren junto con su padre, en algún otro lugar, un niño canta un narcocorrido, mientras una mujer marcha para pedir el cese de la violencia, otra joven puede estar alistándose para salir con pareja criminal. 

Ahora que lo pienso, es muy difícil coincidir con alguien que ocupe un cargo político y no pierda su lado humano. Honestamente, solo se me viene a la memoria el ex presidente de Uruguay, José Mujica ¿ustedes conocen o saben de otro? Seguramente será incluso la tarea más difícil, si se trata de nombrar alguno en nuestro país, ya que a veces, parece que es el mismo sistema, es el que termina absorbiendo y envolviendo a las personas que ocupan un poder político, en una densa niebla que no les permite ver más allá de donde están mirando. 

Por consiguiente, para el gobernador Moya, desde donde está concurriendo, lo hace muy lejos de las calles cotidianas de la población que gobierna. La gente del pueblo tiene una mirada contradictoria con el gobernador que fue elegido por el voto del pueblo

La normalización del mal, es un eje central en el pensamiento de Arendt, de ahí se desprende lo que ella llamara “la banalidad del mal”, que la podemos encontrar en un hombre banal, un hombre que a los ojos de los demás, parece que es incapaz de pensar por sí mismo o reflexionar sobre lo que sus decisiones pueden ocasionar en los demás. Para Arendt, solo es un engranaje más, de una maquinaria burocrática. 

No importa qué lugar ocupa en la pirámide, ni su rango o puesto. Al final, solo es solo eso, uno más que sigue órdenes. Ante la violencia que azota nuestro país, no solo se trata de mirar únicamente al gobernador en turno, se trata de mirar todo el sistema que le rodea. 


Alex Bravo. 

F.H.E.

Comparte esta nota:

Noticias Relacionadas