El espectador | El nacimiento 

El espectador | El nacimiento 

Alex Bravo

Con el tiempo

Alex Bravo

El nacimiento es una de las maravillas que hay en la vida. Cuando un ser humano nace, lo hace con los ojos cerrados, y aunque se hace un esfuerzo por abrirlos, se presencia otra de las maravillas que hay en el cuerpo humano. La visión. El recién nacido mira a su alrededor, entabla una relación con la mirada. Está atento siempre a lo que sus pequeños ojos le permiten explorar. Con el tiempo, crece y siendo un niño la curiosidad lo lleva a intentar reconocer todo lo que está a su alcance no solo con la vista, lo hace con las manos, el olfato, con el gusto, con lo que escucha, el infante se maravilla por todo lo que hay cerca y se asombra de todo lo que encuentra desde lo más auténtico de sus sentidos.  

Con el tiempo el niño crece y se hace joven, después adulto y envejece, el desarrollo lo complementa con una madurez física y emocional. Solo que, con el paso del tiempo, el infante que una vez se maravilla del simple hecho de ver como se prende una televisión o que hay una galleta en un plato sobre la mesa, pierde la capacidad del asombro para verse absorbido por el orden y el poder social, cultural. El infante no busca una explicación de lo que encuentra, simplemente lo toma y con su parte creativa es capaz de construir un castillo con simples cajas de cartones o tapas de algún refresco, mientras que ante los ojos del adulto es solo basura. Este último hecho es un claro ejemplo de cómo hemos transformado todo lo que nos rodea, en una interpretación. 

La historia de la humanidad, si así la podemos llamar, realmente no está escrita desde una mirada imparcial, lo que conocemos está escrito por los conquistadores o interpretadores. Con tal de poder sofocar su temor a lo desconocido, el hombre pagó un alto costó, el “asombro”. Las personas dejaron de asombrarse por el simple hecho de que algo sea, siga siendo o simplemente este. Ya casi nadie se asombra por un amanecer, las estrellas en el cielo, el mar inmenso, los árboles y todas las especies naturales que hay en nuestro planeta. Menos nos asombra el hecho de que el avance acelerado en tecnología, está siendo fuente principal del deterioro en la naturaleza. 

Para todo, se le ha puesto un nombre, un uso, un fin, y así hasta terminar siendo una utilidad, para algún fin común. Por ejemplo; una montaña como el Everest, se convierte en un centro de entretenimiento y aventura para quien pueda pagar una expedición. La selva de las amazonas deja de ser un pulmón de oxígeno para el planeta, solo para ser una fuente de alimento para los animales que se convertirán en el consumo del hombre. Y así, se puede seguir citando ejemplos de cómo la humanidad poco a poco está perdiendo su capacidad de asombro, puede parecer simple, pero no lo es.


Alex Bravo. 

F.H.E.

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