EL ESPECTADOR | EL OTRO

La situación en Cuba ha alcanzado un punto crítico en este marzo de 2026.

Alex Bravo
EL ESPECTADOR | EL OTRO

“La Exterioridad ”


A finales del año pasado había pensado en la posibilidad de pasar vacaciones de semana santa en Cuba. Por alguna razón sentí que, si no visitaba ese país en este año, sería más difícil después. Y al parecer no me equivoque.

La situación en Cuba ha alcanzado un punto crítico en este marzo de 2026. La isla enfrenta un colapso energético casi total y una tensión diplomática asfixiante. El pasado 16 de marzo, el Sistema Eléctrico Nacional sufrió una "desconexión total"; y aunque las autoridades intentan restablecer el servicio, los apagones masivos han paralizado escuelas, transporte y servicios básicos, alcanzando incluso al sector turístico.

Esta crisis se ha agravado drásticamente por una orden ejecutiva de la administración estadounidense que, desde finales de enero, impuso aranceles extraordinarios a cualquier entidad que suministre petróleo a la isla. El efecto fue inmediato: los buques de empresas como Pemex, cuyo apoyo había sido constante desde el sexenio pasado, dejaron de llegar. No obstante, la resistencia aparece en las noticias: un petrolero ruso con 700,000 barriles intenta desafiar el bloqueo, y en nuestro país el eco de la solidaridad no se ha quedado quieto.

Recientemente, el expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció en redes sociales invitando a la población a donar fondos para alimentos, medicinas y combustible. La respuesta de sus seguidores fue inmediata, y la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó el llamado, confirmando que México seguirá apoyando a Cuba por razones humanitarias, anunciando incluso una donación a título personal.

 Es aquí donde surge la pregunta incómoda. Se dice que Cuba no solo necesita ayuda, sino humanidad. Es verdad. Pero también la necesita mucha gente en nuestro propio suelo. ¿Se imaginan si ese mismo ímpetu económico y ese mensaje de solidaridad se hubieran volcado hacia las madres buscadoras? ¿Qué pasaría si ese mismo fervor fuera para apoyar a las comunidades indígenas desplazadas de sus tierras por el crimen organizado?

Para Jean-Paul Sartre, la "mirada" del otro nos define, pero también corre el riesgo de cosificación. En el caso de Cuba, la ayuda suele estar mediada por una densa carga ideológica: es la lucha contra el imperialismo, la soberanía, la utopía. Esto convierte al pueblo cubano en un símbolo político, en la "resistencia" de un bloque de izquierda frente a un continente predominantemente de derecha.

Por el contrario, las madres buscadoras y los pueblos originarios desplazados sufren lo que podríamos llamar una invisibilización existencial. Al ser víctimas de un poder fáctico y oscuro como el crimen organizado, su tragedia no encaja fácilmente en el discurso heroico de la confrontación entre Estados. Existencialmente, estamos eligiendo "ver" un símbolo político en lugar de la existencia concreta y sufriente de quienes tenemos al lado.

Desde la ética de Enrique Dussel, esto no es un simple error de percepción, sino una estructura de dominación llamada "La Totalidad". Los sistemas políticos suelen cerrarse sobre sí mismos; en esta Totalidad, todo lo que no sirve al discurso del Estado es ignorado o "funcionalizado".

El símbolo político —Cuba— se convierte en un objeto dentro de esta Totalidad ideológica; un "ente" que el sistema usa para reafirmar su identidad ("somos solidarios"). Mientras tanto, la existencia concreta de los pueblos originarios representa la Exterioridad o el "Otro". Ellos están fuera del banquete del sistema porque su sufrimiento —causado por la omisión estatal— cuestiona la supuesta "justicia" del orden actual.

Dussel nos advierte sobre el fetichismo. Cuando preferimos el símbolo (la causa abstracta o extranjera) por encima de la vida del oprimido que tenemos enfrente, estamos fetichizando la política. El símbolo se vuelve un ídolo al que se le rinde culto, mientras que el rostro que clama justicia es negado.

Al final, queda una duda punzante: ¿Es acaso que se ama a la "Humanidad" o a la "Revolución" en abstracto para no tener que amar, y servir, al prófugo de carne y hueso que ha sido despojado de su hogar?



*Análisis Existencial


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