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EL FENÓMENO DEL FUTBOL | EL FÚTBOL COMO FENÓMENO SOCIAL (LA INDESCRIPTIBLE PASIÓN POR EL FUTBOL)

l 4% de la población mundial (270 000 000). 90 % (243 000 000) son hombres y el 10 % (27 000 000) son mujeres.

El escritor y periodista español Julián García Candau dijo: “Darle una patada a algún objeto que se encuentra tirado en el camino es uno de los gestos más naturales del hombre”.

Por José Ortega

Que el futbol es el deporte más popular del mundo no admite dudas. El 4% de la población mundial (270 000 000). 90 % (243 000 000) son hombres y el 10 % (27 000 000) son mujeres. ¿pero cuales son los factores que han contribuido a ser el deporte más popular del universo? Considero desde mi perspectiva que son 8 factores importantes y los cuales deseo mencionar a continuación:

1.-El futbol es el deporte más democrático que existe. Y es el más democrático porque es el más económico de practicar, lo que lo convierte en un aliado de los más pobres y desfavorecidos, factor que ayuda a su expansión en todo el planeta. En cualquier momento y en cualquier situación se puede llevar a cabo un partido de futbol de manera improvisada. Bastan un par de arboles o piedras, unos cuantos jugadores de un lado y otros cuantos para el otro y una pelota si es que la hay; si no, basta una pelota de papel prensado introducido en una bolsa de hule.

2.- La simplicidad de las reglas de juego. Es otro factor que ha contribuido a su masificación. Explicarle a cualquier persona como se juega es relativamente sencillo. Considerando que quizá la única regla màs confusa sea la del fuera de juego, comparándolo con cualquiera otra disciplina deportiva.

3.- La imprevisibilidad del marcador. El misterio del resultado, con pocos goles casi siempre, incrementa la incertidumbre. La calidad y la incertidumbre explica la demanda del producto básico y genuino del futbol.

4.- La polémica de los partidos. Al menos en el ámbito profesional, probablemente no sea igual en otro deporte. Los errores arbitrales son casi siempre determinantes en el resultado final lo que alimenta el debate durante y después de los partidos. Esto no ocurre, por ejemplo, en el baloncesto, donde la equivocación al sancionar una falta o un enceste no suele tener una incidencia determinante en el marcador final. En alguna ocasión se ha mencionado que “hablar de futbol y no hablar del arbitro es tan difícil como contar el cuento de Caperucita roja y no mencionar al lobo feroz”. El diario The Observer dijo en una ocasión: “Nadie ama a los árbitros excepto sus esposas”. El árbitro italiano Pierluigi Collina decía “El futbol no es un juego perfecto. No comprendo por qué se quiere que el árbitro lo sea”.

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5.- La posibilidad de opinar sin limitación. El futbol no es ciencia y como tal admite opiniones. En la ciencia la verdad es conocida de antemano, en el futbol esto no sucede y eso lo convierte en un elemento de debate y discusión. El futbol es el deporte del que todo el mundo sabe y mucho.

6.- La necesidad del grupo. Aristóteles afirmaba que “el hombre solitario o es una bestia o es un Dios”, necesita de los demás. Y en algunas culturas como las latinas y las mediterráneas, en las que la necesidad de afiliación es mucho mayor, esta sensación es aún más fuerte. En el futbol el sentimiento de grupo se manifiesta de manera muy acusada, ya que permite concentrar a un gran número de personas que comparten una ideología común sin fisuras.

7.- El poder de la ilusión. Fue una poetisa rusa que afirmaba que “lo peor de la vida no es no cumplir nuestros sueños, sino no tener sueños que cumplir”. El hombre es un ser proyectivo, necesita de ilusiones y vive empapado de futuro; el mañana es lo que nos moviliza y nos lanza hacia adelante.

8.- El futbol como desatascador de tensiones. Séneca decía que “comenzar a vivir es comenzar a sufrir”. La vida no es fácil y para unos menos que otros. Por este motivo todos necesitamos de vez en cuando evadirnos del asfixiante día a día y refugiarnos en un mundo donde los problemas quedan anestesiados, algo así como “un escape de la realidad inmediata”.

Para concluir todos estos factores han convertido al futbol en el rey de los fenómenos. Nada comparable al poder de movilización del balón. Su capacidad de influencia rebasa cualquier tipo de barrera. Ya no es posible utilizar como antaño el argumento de que el futbol es el opio del pueblo. En tiempos de democracia reducir el espectáculo a eso sería infravalorar un fenómeno que no solo seduce a las clases de menor nivel cultural, sino también a las más educadas y pudientes.

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