ESCRITURAS QUE NOMÁS NO LLEGAN
Dicen, comadres, que promesa sin cumplir es como olla sin fondo: nomás no se llena. Y vaya coscorrón que merece el Infonavit en Zacatecas cuando hay ciudadanos que, después de pagar puntualmente durante más de tres décadas un crédito, siguen esperando las escrituras de su casa por presuntas fallas administrativas. Lo más preocupante no es solo el tiempo perdido, sino que, según la denuncia, durante años las respuestas fueron que no había recursos, que faltaba un apoderado legal o, de plano, que nadie podía resolver el problema. Ojalá que IMELDA SALAZAR, al frente de la representación del instituto en Zacatecas, tome cartas en el asunto y revise este tipo de casos que lastiman la confianza de quienes sí cumplen con sus obligaciones. Porque una vivienda no termina de ser patrimonio mientras los papeles sigan atorados en un cajón. Y ya ve usted, comadre, que el buen juez por su casa empieza.