INTELIGENCIA EMOCIONAL

Los niños aprenden más de lo que nos ven hacer que de lo que les decimos que ellos deben hacer; es importante ser coherentes entre lo que queremos enseñar y lo que estamos modelando

Regina Robles
INTELIGENCIA EMOCIONAL

Seguramente en más de una ocasión has escuchado hablar sobre la inteligencia emocional y la importancia que tiene en la vida de los adultos; sin embargo, es importante trabajarla con nuestros hijos desde pequeños.

La inteligencia emocional, es la habilidad de gestionar las emociones, la forma en que nos relacionamos con los demás y la forma en que tomamos decisiones en nuestro día a día.

Cuando hablamos de inteligencia emocional, hablamos de empatía, asertividad, autoconciencia y autorregulación; la inteligencia emocional nos permite establecer relaciones interpersonales más sólidas, manejar los conflictos de una manera constructiva, generar un ambiente armonioso y tomar decisiones basadas en la empatía y el respeto, de nosotros mismos y de los demás.

Fomentar la inteligencia emocional en nuestros hijos, es un gran regalo; si bien es cierto que hay niños que ya nacen con la inteligencia emocional bastante desarrollada (como es el caso de los niños altamente sensibles), también es verdad que podemos trabajarla y desarrollarla en los niños que no lo son.

Algunas ideas para trabajar la autorregulación emocional desde pequeños son:

Enseñarle a poner nombre a lo que está sintiendo y la intensidad. ¿Te sientes enojado porque no te dejé comer el chocolate antes de la sopa?... ¿Qué tan enojado estás desde una pequeña chispa hasta un incendio que está quemando un bosque?

Valida sus emociones sin juzgar. Entiendo que te sientes frustrado porque no pudiste resolver las sumas, cuando yo tenía tu edad tampoco podía hacerlo, pero seguí practicando mucho hasta que lo logré, si quieres te puedo enseñar cómo le hago yo.

Enseñarle a volver a la calma. Está bien enojarse, pegarle a los demás no; cuando nos enojamos podemos usar la técnica de la tortuga, primero nos detenemos a observar lo que está pasando y lo que estamos sintiendo, después pensamos ideas de cómo lo podemos resolver sin lastimar a los demás o a nosotros mismos y finalmente ponemos en práctica la mejor idea que se nos ocurrió… otra idea es imaginar que hueles una flor, respiras profundo y después imagina que soplas una vela y sueltas el aire; hay que hacer eso al menos 3 veces o hasta que el incendio que sentimos se vaya apagando.

Y lo más importante, enseña con el ejemplo. Expresa tus emociones en voz alta cuando estes con tus hijos, pide perdón cuando te equivoques. Hoy mamá está cansada, necesito 5 minutos de silencio, no es tu culpa, es porque yo me siento frustrada…. Hace ratito te grité muy fuerte y eso no es correcto, fue porque no supe controlar mi enojo, ¿me disculpas? Voy a tratar de controlarme mejor.

Los niños aprenden más de lo que nos ven hacer que de lo que les decimos que ellos deben hacer; es importante ser coherentes entre lo que queremos enseñar y lo que estamos modelando.

Recuerda que… CRIAR ES UN ARTE Y TÚ ERES EL ARTISTA QUE TUS HIJOS NECESITAN.

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