LA FAMILIA | APROVECHAR LA SEMANA SANTA
Lo primero y de forma natural que hay que hablar con los hijos es de las cosas cotidianas, de las noticias, de los temas actuales que giran en torno al ambiente en el que se mueven, de sus intereses particulares.
No heredamos la tierra de nuestros antepasados. La legamos a nuestros hijos.”
Antoine de Saint-Exupery
Ahora que estamos por vivir unos días de asueto por la Semana Santa y que tendremos la oportunidad de convivir más estrechamente con nuestra familia es un buen momento para tocar temas que nos acerquen más a nuestros hijos y nos ayuden a conocerlos mejor, saber que les interesa, que les preocupa y que piensan sobre asuntos que les llamen la atención.
Como ya lo hemos dicho, la comunicación familiar es uno de los principales aspectos que marcan la salud de la misma; la pregunta aquí es ¿cómo abordar esos temas y cuáles son los temas de los que debemos hablar con nuestros hijos? Aquí algunas ideas:
Lo primero y de forma natural que hay que hablar con los hijos es de las cosas cotidianas, de las noticias, de los temas actuales que giran en torno al ambiente en el que se mueven, de sus intereses particulares, de sus gustos, de sus amigos, de su escuela, buscando siempre un tono de sencillez, sin interrogatorios ni forzando la comunicación, sin regañar si algo no nos gusta y sin asustarnos si el tema se torna difícil o nos lleva a un punto en el que no coincidamos sino escuchando con cariño, con una actitud abierta y paciencia.
También es momento propicio para hablar de la historia familiar, de nuestros antepasados, de las costumbres que existían antes, de la convivencia etc. Esto permitirá a los hijos comprender mejor algunas de nuestras propias tradiciones y les facilitará poder encontrar su propia pertenencia. A este tema podemos añadir otro que puede consistir en los secretos de familia, todos tenemos y es importante que todos los nuestros los conozcan, y aunque algunos serán anécdotas curiosas, tal vez no nos apetezca hablar de algunos otros porque nos pueden recordar situaciones penosas, aun asi debemos contarlos a los hijos porque forman parte de nuestro legado familiar.
Otro tema a tratar puede ser el de los proyectos de vida, aflorando de manera espontánea podemos hablar de los sueños, planes y anhelos de los hijos, no importa si algunos son un poco alocados o fuera de la realidad, lo ideal es no descartarlos y direccionar positivamente todo eso que nos platican, estimularlos a investigar más sobre el tema, a hacer bien las cosas y que se formen para que los puedan realizar a través de la preparación y esfuerzo constantes.
Asimismo, para vivir coherentemente estos días, la participación en las celebraciones litúrgicas es fundamental. Asistir juntos a la Misa dominical, recibir el sacramento de la reconciliación y participar en el Vía Crucis son formas de reforzar la fe y comprender mejor el significado de la Cuaresma. Vivir en familia las celebraciones del Triduo Pascual ayuda a profundizar en el misterio de la resurrección de Cristo y a reafirmar el valor de la esperanza y la perseverancia.
Estas vacaciones son una oportunidad para que la familia crezca en la fe, el amor y la solidaridad. Fomentando la comunicación, impulsando las tradiciones y participando en la vida litúrgica, los hogares pueden hacer de este tiempo un camino de conversión y renovación espiritual, fortaleciendo valores esenciales que perdurarán más allá de este tiempo.