Susana Sánchez Opinión de Susana Sánchez

LA FAMILIA | EL PAPEL DE LA MADRE Y EL APEGO SEGURO

Esto lejos de disminuir su relevancia, hace que la maternidad sea cada vez más compleja y más decisiva.

” Una madre entiende lo que un hijo no dice”

Proverbio judío

Ser mamá ya no cabe en un solo molde, la figura materna ha evolucionado de manera profunda al incluir diversos roles que incluso incluyen ser el sostén económico del hogar. Esto lejos de disminuir su relevancia, hace que la maternidad sea cada vez más compleja y más decisiva.

En México hay más de 38 millones de madres, lo que representa 7 de cada 10 mujeres mayores de 15 años. De ellas, 11.5 millones son jefas de familia, es decir, llevan sobre sus hombros no solo la crianza, sino también la responsabilidad económica. Además, alrededor de 17 millones participan en el mercado laboral.

Esta realidad dibuja a una mamá actual que vive en constante tensión: estar presente y al mismo tiempo salir adelante. Es por ello que muchos psicólogos hablan de una doble jornada emocional y física que influye en la relación de apego con los hijos.

El concepto de apego seguro fue desarrollado por el psiquiatra John Bowbly, quien explico que los niños necesitan una relación estable, cercana y confiable con su figura principal de cuidado para desarrollarse de manera sana.

Un niño con apego seguro no tiene una madre perfecta, sino una madre disponible emocionalmente. Es aquella que responde a sus necesidades, que consuela cuando hay llanto, que escucha, que mira a los ojos y que valida lo que el niño siente. No es una sobreprotección ni tampoco es evitar la frustración sino ofrecer una base firme desde la cual el hijo pueda explorar el mundo.

Los niños que desarrollan apego seguro tienden a ser más empáticos, más autónomos y con mayor autoestima. Tienen mejores habilidades sociales y, en la vida adulta, establecen relaciones estables. Es decir, la forma en que una madre se vincula en los primeros años deja una huella profunda y duradera.

Es aquí donde la maternidad actual enfrenta uno de sus mayores retos: la calidad del encuentro, que no son sino momentos de presencia real, sin distracciones ni prisas, con atención plena en sus necesidades y ayudándolos a regular sus emociones.

Y es que hay que mencionarlo, la sociedad sigue exigiendo a las madres estándares casi imposibles. Existe una presión constante por ser perfectas: exitosas profesionalmente, plenamente presentes en casa, emocionalmente disponibles en todo momento y además salir lindas y felices en la foto de Instagram. Esta expectativa no solo es injusta, sino insostenible.

Y, aun así, las madres responden levantándose antes que todos, organizando hogares, sosteniendo emocionalmente a todos en casas, acompañando, trabajando y casi siempre postergándose a sí mismas. Responden con resiliencia, creatividad, entrega y un amor profundo que no hace ruido pero que construye el futuro de los suyos.

En este sentido, ser una mamá actual no es solo cumplir funciones, sino construir vínculos sanos y seguros, porque al final, más allá de los logros y éxitos, lo que realmente sostiene a una persona es haber tenido, alguna vez, un lugar seguro al cual pertenecer. Y para muchos, ese lugar empieza en su madre.

Por eso mi agradecimiento y mi reconocimiento a las mamas que en un acto de liderazgo cotidiano forman personas en medio de un mundo incierto, siembran estabilidad y seguridad, sostienen sin reflectores, trabajan con perfección humana dentro y fuera de casa y deciden no rendirse nunca, volviendo a empezar cada día.

Feliz día de las Madres

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