Opinión de
Paulina Suárez del Real González
PERSPECTIVA | GRUPO VOCES | LACTANCIA Y SALUD MATERNA
🤱💗 “La lactancia materna es una realidad única para cada mujer, que debería ser reconocida como una prioridad de salud pública 🏥, acompañada y facilitada por gobiernos, sociedad y familia 👨👩👧👦 para el bienestar de las madres y niños 👶✨.”
Hablar de lactancia materna saludable va mucho más allá de la relación de la lactancia con la salud infantil, que bien sabemos que está vastamente avalada por la ciencia; pues, si entendemos la salud como la define la OMS: “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, hay otro elemento de la salud que es muy importante considerar y que pocas veces se toma en cuenta, la salud de la madre, tanto física como sobre todo, su salud mental.
La idea de la lactancia está rodeada de miles de preguntas, comentarios, ciencia, amor, expectativas, entrega, exigencias, miedos, necesidades y muchos otros elementos que tienen una influencia directa en los procesos de lactancia, en la salud mental y el bienestar de las madres.
La lactancia materna es reconocida como la aportación nutricional de mayor relevancia para la salud y el desarrollo infantil. La OMS y otros organismos internacionales en materia de salud proponen su inicio, de manera exclusiva, desde las primeras horas del nacimiento hasta los seis meses y de manera complementaria, hasta los dos años de edad. Es ampliamente reconocida su influencia en la disminución de mortalidad neonatal, el fortalecimiento del sistema inmune, el mejor desarrollo de las funciones digestivas y la prevención de enfermedades gastrointestinales y respiratorias, la promoción de un mayor vínculo y apego con la madre, entre otros muchos beneficios.
En el caso de las madres, también se tiene una amplia evidencia del papel que juega en la disminución de riesgos de hemorragias posparto, su influencia en la mejora del funcionamiento metabólico, disminución de cáncer de mama y de ovario, entre otros.
Pero existe un tema del que poco se habla al mencionar la lactancia y que es de medular importancia: la salud mental, pues el postparto implica demasiados cambios, ajustes, adaptaciones, exigencias físicas y vitales que, ya de entrada, tienen un efecto importante en su bienestar mental y emocional y adicional a este conjunto de elementos, la lactancia es otro factor relevante, pues puede convertirse en un gran proceso de conexión y plenitud, pero también puede ser un calvario de exigencias, dolor, miedos, críticas, frustraciones y agobios.
Demasiados temas entran en juego alrededor de la lactancia: las exigencias sociales y familiares, la autoexigencia, los diversos ideales que se promueven desde distintos espacios y que muchas veces son contrapuestos, las realidades físicas propias de la madre, la posibilidad o imposibilidad de producir suficiente leche, el uso de complementos como la fórmula, la corresponsabilidad del padre en el proceso de alimentación, la falta de apoyo, información o condiciones laborales. Todos estos elementos juegan un papel sumamente importante en las condiciones que permiten, o no, que las madres puedan sostener los procesos de lactancia. Según datos de ENSANUT 2021-2023, el 98% de las madres inicia la lactancia materna después del nacimiento, y solo 1 de cada 3 madres logra mantener la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses (34% de los bebés).
La dificultad de conciliar la lactancia con la vida laboral o estudiantil es un elemento con mucha influencia, pues la falta de espacios dignos de lactancia, la omisión de otorgar los tiempos señalados por la ley para lactar o extraer la leche, la logística de traslado a los puestos de trabajo, la poca o nula cultura laboral alrededor del tema y la falta de redes de apoyo en el cuidado de las hijas e hijos, pocas veces permiten las condiciones para continuar con la lactancia.
Considerando los muchos beneficios que la lactancia ofrece y los derechos de madres e hijos, debería ser una prioridad el impulsar políticas públicas, responsabilidad corporativa, redes de apoyo, bancos de leche y servicios de apoyo accesibles y espacios públicos dignos para la lactancia. Porque la lactancia materna es una realidad única para cada mujer, pero que debería ser reconocida como prioridad de salud pública, ir acompañada y facilitada por gobiernos, sociedad y familia en pro del bienestar de las madres y de la niñez.
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