Patricia Ganem Alarcón Opinión de Patricia Ganem Alarcón

PERSPECTIVA | GRUPO VOCES | EVIDENCIA DE PÉRDIDA DE APRENDIZAJE EN PERIODO VACACIONAL

El reciente inicio del periodo vacacional con el que culmina el ciclo escolar 2025-2026 nos deja muchas reflexiones.

El reciente inicio del periodo vacacional con el que culmina el ciclo escolar 2025-2026 nos deja muchas reflexiones, pero una de ellas que debería preocupar a los docentes y a las familias es el fenómeno de la “pérdida de aprendizajes durante las vacaciones prolongadas”.  Sí hay evidencia sólida sobre este fenómeno. En la literatura se conoce como summer learning loss, summer slide o pérdida de aprendizaje durante el verano. La idea central es que, cuando las y los estudiantes pasan varias semanas sin práctica académica sostenida, algunos aprendizajes se debilitan, especialmente los relacionados con matemáticas, cálculo, ortografía y habilidades procedimentales (como análisis de información, resumir, hacer hipótesis, registro de información, etc.).

Para los docentes es una prueba de fuego que pone en evidencia el tratamiento metodológico de los contenidos en las aulas y, para los padres de familia, cuidadores o tutores, el uso que se da en la vida cotidiana de lo aprendido en la escuela.

Una revisión clásica de Harris Cooper y colaboradores analizó 39 estudios sobre el efecto de las vacaciones de verano en pruebas estandarizadas. Encontró que, en promedio, el rendimiento escolar baja durante las vacaciones el equivalente a aproximadamente un mes de instrucción escolar o alrededor de 0.10 desviaciones estándar respecto al desempeño registrado antes del receso. La pérdida fue mayor en matemáticas que en lectura, especialmente en cálculo y habilidades mecánicas.

La evidencia también muestra que el impacto no es igual para todos los estudiantes. En lectura, niñas y niños de contextos medios pueden incluso mantener o mejorar algunas habilidades durante el verano, mientras que estudiantes de contextos desfavorecidos presentan pérdidas mayores. Esto se relaciona con diferencias en acceso a libros, acompañamiento familiar, espacios culturales, tecnología y oportunidades de aprendizaje fuera de la escuela.

Brookings resume que un estudio con más de 500 mil estudiantes de 2.º a 9.º grado encontró pérdidas promedio de entre 25% y 30% de lo aprendido durante el ciclo escolar en el periodo de verano. Sin embargo, también advierte que la evidencia reciente es mixta: la pérdida no ocurre igual en todos los grados, materias, regiones o tipos de evaluación.

Datos recientes de NWEA, con base en evaluaciones MAP Growth, muestran que en matemáticas las caídas promedio de primavera a otoño pueden ir de 2 a 7 puntos RIT, equivalentes a 10% a 30% de lo que normalmente se aprende en un año escolar. En lectura, el cambio promedio suele ser menor o casi estable, aunque existe mucha variación entre estudiantes; el 10% con mayores pérdidas puede retroceder el equivalente a más de un año de avance escolar en algunos grados.

Una revisión de 2025 de Argentinos por la Educación traduce la evidencia internacional a “días de aprendizaje” y estima una pérdida promedio de 47 días durante las vacaciones de verano: 54 días en lengua y 65 días en matemática. Además, reporta que estudiantes de nivel socioeconómico medio/alto pueden regresar con una ganancia aproximada de 22 días, mientras que estudiantes de nivel socioeconómico bajo pueden presentar una pérdida de hasta 76 días.

La evidencia internacional muestra que los periodos vacacionales prolongados pueden generar una pérdida parcial de aprendizajes, especialmente en matemáticas y habilidades que requieren práctica continua. Esta pérdida no afecta por igual a todo el alumnado: suele ser mayor en estudiantes con menos acceso a libros, actividades culturales, acompañamiento académico o recursos educativos durante el receso. Por ello, las vacaciones no deben entenderse como un problema en sí mismas, sino como un periodo que puede ampliar brechas si no existen estrategias de lectura, juego matemático, tutoría, actividades culturales o acompañamiento familiar.

Un aspecto lamentable para el caso mexicano es que no existe una medición nacional oficial mexicana que compare de forma sistemática el aprendizaje antes y después de las vacaciones. Por eso, lo más sólido para fundamentar el tema es usar evidencia internacional y regional. Pero la evidencia general advierte que cualquier interrupción prolongada puede afectar más a quienes tienen menos oportunidades de aprendizaje fuera de la escuela.

No podemos omitir mencionar los comentarios de los docentes cuando inicia el ciclo escolar y que normalmente se relacionan con los continuos repasos que deben realizar para actualizar o recordar información y procesos de los cuales los estudiantes se han olvidado.

Por eso, para Educación con Rumbo es importante contar con diagnósticos, evaluaciones, mediciones e investigaciones que den seguimiento a los procesos que nos permitan conocer el avance sostenido de los estudiantes y, a partir de ahí, tomar las decisiones adecuadas con base en la evidencia.  Tal es el caso de la inasistencia de los estudiantes, o el abandono escolar, o la reprobación, o la falta de logro educativo, o el caso que ahora abordamos y que corresponde al fenómeno de “pérdida de aprendizajes”, que en estricto sentido no debería darse, ya que, bajo el supuesto de que lo que bien se aprende no se olvida, esto nos estaría poniendo en evidencia.  Sin embargo, una adecuada evaluación del fenómeno nos podría dar información muy útil sobre componentes metodológicos, motivaciones, de contexto o técnicos que rodean el aprendizaje.

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En fin, confiemos en que alguna vez la Secretaría de Educación Pública logre un órgano independiente de evaluación y seguimiento de nuestro sistema educativo.



Fuentes

Cooper, H., Nye, B., Charlton, K., Lindsay, J. y Greathouse, S. (1996). The Effects of Summer Vacation on Achievement Test Scores: A Narrative and Meta-Analytic Review.

Quinn, D. M. y Polikoff, M. (2017). Summer Learning Loss: What Is It, and What Can We Do About It? Brookings.

NWEA. (2026). Summer learning loss: What we know and what we’re learning.

Kit, I., Alzú, M. S. y Sáenz Guillén, L. (2025). Vacaciones de verano: evidencia sobre su impacto en el aprendizaje. Argentinos por la Educación.

RAND Corporation. (2019). Investing in Successful Summer Programs.


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