PLATEROS: TIERRA DE FE Y MILAGROS
El Santuario del Santo Niño de Atocha es uno de los más visitados de México, recibiendo hasta 2 millones de peregrinos al año.
FRESNILLO, ZAC.- Cientos de fieles de toda la República Mexicana llegan constantemente al Santuario del Santo Niño de Atocha, en Plateros, para participar en las tradicionales caminatas de tres días que recorren el poblado en señal de devoción.
Entre cantos, oraciones y danzas, los peregrinos demuestran que la fe es capaz de vencer cualquier cansancio, mientras algunos encabezaban las columnas cargando sobre sus hombros nichos con la imagen del milagroso Chaparrito de Plateros.
El Santuario del Santo Niño de Atocha es uno de los más visitados de México, recibiendo hasta 2 millones de peregrinos al año, especialmente durante la fiesta del 25 de diciembre, sólo superado por la Basílica de Guadalupe y la Catedral de San Juan de los Lagos.
Este recinto católico alberga importantes colecciones de retablos que documentan la devoción popular a lo largo de los siglos, y forma parte del Camino Real de Tierra Adentro, inscrito en 2010 como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
La historia del templo del Señor de los Plateros se remonta a más de 200 años y refleja la arquitectura tardía del barroco popular, con retablos neoclásicos cincelados por José Rosas Montaño. La escultura del Señor de los Plateros, labrada en madera pesada, data del siglo XVI y su cruz está cubierta con una chapa de plata del siglo XVII. En 1882, el obispo José M.ª del Refugio Guerra y Alba mandó construir el Salón de Retablos para albergar los incontables milagros atribuidos al Santo Cristo.
La devoción al Santo Niño de Atocha comenzó a registrarse a partir de 1829 y, gracias a la labor de los padres josefinos a principios del siglo XX, la fama del pequeño santo ha trascendido fronteras, convirtiéndose en un referente de la fe en distintas regiones de México e incluso a nivel internacional.
Cada año, miles de personas continúan llegando a Plateros para agradecer favores, pedir milagros y vivir la espiritualidad que hace de este santuario un símbolo de fe y tradición en Zacatecas.