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Carlos Ernesto Alvarado Opinión de Carlos Ernesto Alvarado

QUOD DIXI, DIXI | PRIMERO DE MAYO; LOS DERECHOS QUE NADIE NOS REGALÓ

“Proletarios del mundo, uníos ✊🌍” El Manifiesto Comunista 📖


Por Carlos Ernesto Alvarado Márquez



Proletarios del mundo, uníos

El Manifiesto Comunista



Cada Día del Trabajo llega con la misma escenografía; discursos solemnes, fotografías con trabajadores elegidos para la ocasión, mensajes sobre dignidad laboral redactados desde oficinas cómodas y una lluvia de felicitaciones para quienes el resto del año conocen mejor la espera que la justicia. El trabajador suele ser protagonista en la ceremonia y secundario en las decisiones; se le aplaude mucho más de lo que se le escucha.

Conviene decirlo con claridad jurídica; en México los derechos laborales no nacieron de la generosidad del poder ni de un repentino ataque de conciencia empresarial o gubernamental. Nacieron de huelgas, presión social, organización colectiva y décadas de abuso que obligaron al Estado a reconocer límites. El Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 123, no es una pieza decorativa ni poesía revolucionaria; fue respuesta directa a una realidad donde trabajar demasiado y ganar muy poco parecía el modelo ideal de empresarios y gobiernos.

Gracias a esas luchas existen derechos como el salario mínimo, vacaciones, seguridad social, reparto de utilidades, libertad sindical, derecho de huelga y reglas básicas para recordar que la persona trabajadora no es herramienta desechable. Lo que hoy algunos presentan como normalidad, ayer costó despidos, persecución y sacrificios de vidas, que rara vez aparecen en los informes oficiales.

También sería mezquino negar avances recientes; reducción de la jornada laboral, la ley silla, incrementos salariales, nuevas reglas de democracia sindical y límites a viejos abusos en la subcontratación. Se ha avanzado, sí; paso a paso, con resistencia de quienes siempre anuncian el fin de la economía cuando se mejora la vida ajena, aunque jamás alertan catástrofe cuando crecen sus privilegios.

Y luego está el sindicalismo, tema favorito de quienes lo critican sin haber necesitado nunca defensa colectiva, o no tener un sindicato que realmente los represente. Un sindicato auténtico equilibra fuerzas, protege derechos y le da voz a quien por sí solo tendría poca capacidad de negociación. Esa función sigue siendo necesaria, otra cosa son los sindicatos convertidos en negocio personal, con dirigentes eternos, cuotas opacas y democracia tan pequeña que cabe en un bolsillo.

No debe confundirse la corrupción de algunos con la legitimidad de la organización obrera. Si existe un mal sindicato, la solución no es debilitar a los trabajadores; es sanear la representación, exigir transparencia y devolver la conducción a la base.

Ahora, tampoco estamos en la tierra prometida. Falta sacar a millones de personas de la informalidad; falta seguridad social efectiva; falta combatir de verdad el acoso laboral, sexual; falta proteger a quienes trabajan mediante plataformas digitales; faltan pensiones suficientes; falta justicia laboral rápida, porque un juicio eterno también precariza.

Lo que parece chiste, es que todos reconocen que el trabajador mueve al país, pero todavía hay demasiados interesados en que lo haga cansado, barato, agradecido y sin jubilación.

El Día del Trabajo no debería ser fecha para regalar frases vacías; debería ser momento para revisar cuánto de la Constitución vive en la realidad y cuánto sigue archivado entre promesas. Lo conquistado merece respeto; lo pendiente exige organización.

Sirva este espacio para mandar un saludo a todos los trabajadores, a las organizaciones sindicales y en especial a la FEDESSP, Zacatecas, y a su presidencia Colegiada, sirva como un reconocimiento por mantener viva la defensa colectiva de los servidores públicos; donde otros ofrecen discursos, ustedes sostienen trabajo diario, presencia real y la convicción de que ningún derecho se conserva solo.

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