QUE YA NO SE NORMALICE EL SILENCIO

Ramona Verde

Comadres, dicen que lo que se barre debajo del tapete tarde o temprano vuelve a salir, y eso pasa con la violencia política contra las mujeres. Durante años hubo quienes prefirieron hacer como que no existía, mientras muchas eran descalificadas, intimidadas o simplemente ignoradas por el hecho de ser mujeres. Hoy ARACELY FRÍAS LÓPEZ pone el dedo en la llaga al recordar que reconocer el problema es el primer paso para combatirlo. También VIOLETA CERRILLO ORTIZ, LUZ DOMÍNGUEZ CAMPOS, FLOR ELENA SOSA DE LA TORRE y MADAI SÁNCHEZ MARTÍNEZ coincidieron en que ninguna mujer debe aprender a soportar la violencia, sino contar con herramientas para enfrentarla. Qué bueno que existan estos espacios de reflexión, pero ahora falta que las instituciones respondan con hechos y no solamente con discursos. Porque, comadres, democracia sin igualdad es como molino sin agua: mucho ruido, pero nunca termina de moler parejo para todas.

Programa pavimentación Guadalupe

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