QUOD DIXI DIXI | LA AUDIENCIA DONDE MÉXICO TUVO QUE EXPLICAR SU NUEVA JUSTICIA
Jueces y magistrados mexicanos retirados acudieron a denunciar que la reforma judicial en México está poniendo en riesgo la independencia de los tribunales.
"El primer deber de la sociedad es la justicia." Alexander Hamilton
Lo que ocurrió en la audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Guatemala no fue un detalle diplomático ni una anécdota jurídica. Fue una escena incómoda para el país. Jueces y magistrados mexicanos retirados acudieron a denunciar que la reforma judicial en México está poniendo en riesgo la independencia de los tribunales. Dicho en palabras simples, que el nuevo modelo puede terminar haciendo que los jueces dependan más del poder que de la ley.
En México solemos reaccionar mal cuando las críticas cruzan la frontera. Si un organismo internacional señala un problema, la respuesta inmediata es decir que se trata de una intromisión o que se exagera. Pero el punto no es quién lo dice. El punto es si lo que se está diciendo tiene algo de verdad.
Lo que plantearon en esa audiencia no es un pleito por puestos, tampoco es una nostalgia corporativa de quienes perdieron un cargo. La discusión es más de fondo. Durante décadas existió algo llamado carrera judicial, un sistema imperfecto, sí, pero que buscaba que quienes resolvían asuntos lo hicieran después de años de trabajo dentro de los tribunales. Experiencia, exámenes, evaluaciones, ascensos graduales. No era un club de genios, pero al menos era un filtro.
Ese filtro hoy está en cuestión. La reforma se presentó como una forma de democratizar la justicia, suena bien, nadie podría oponerse a eso en público. El problema es que democratizar no siempre significa mejorar. A veces sólo significa cambiar quién tiene la llave de la puerta.
Cuando el mérito pierde peso y lo gana la cercanía política, algo empieza a oler mal. No siempre se nota al principio; las sentencias siguen teniendo sellos, firmas y lenguaje jurídico, todo parece normal, pero poco a poco la pregunta deja de ser qué dice la Constitución y empieza a ser otra. Qué tan conveniente es la decisión.
Ese momento es peligroso, porque un juez que empieza a mirar al poder antes que al expediente deja de ser juez. Y cuando eso pasa, lo que se debilita no es una institución abstracta. Es la confianza de millones de personas que dependen de que alguien, en algún tribunal, decida sin miedo y sin instrucciones.
Tal vez por eso la audiencia en la Comisión fue tan incómoda. Porque mostró algo que en México se intenta negar en el discurso público. Que el debate sobre la justicia ya no es sólo interno, el mundo también está mirando.
Y cuando un país empieza a discutir su independencia judicial en foros internacionales, generalmente es porque dentro del país ya no se pudo discutir con calma, de ahí que la ironía es evidente, se prometió una justicia más cercana al pueblo, ojalá no terminemos con una justicia más cercana al poder.