Opinión de
Carlos Ernesto Alvarado
QUOD DIXI, DIXI | LA TOGA EN CAMPAÑA
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico acaba de advertir algo que suena técnico, pero no lo es.
Por Carlos Ernesto Alvarado Márquez
“La capacidad del hombre para la justicia hace posible la democracia, pero la inclinación del hombre a la injusticia hace necesaria la democracia.” Karl Paul Reinhold Niebuhr
Un día la toga bajó del estrado y subió al templete; no hubo alarma, hubo aplausos. La idea parecía sencilla: si el pueblo elige gobernantes, que elija también jueces. Democracia completa; democracia para todo, incluso para quien, por definición, a veces debe decidir contra la mayoría.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico acaba de advertir algo que suena técnico, pero no lo es. Cuando un juez necesita votos, la ley deja de ser su único norte. En ese momento la justicia entra a campaña, y cuando la justicia entra a campaña, la ley empieza a competir con el aplauso.
La diferencia es simple: la ley es fría, el voto es caliente; la ley pide razones, la campaña pide emociones; la ley exige tiempo, la política exige inmediatez, y así la toga descubre un nuevo espejo. Las encuestas.
Pero el informe también apunta a una verdad incómoda: el problema de la justicia no era solamente quién ocupa la silla. El problema es la maquinaria completa. Tribunales saturados, expedientes que envejecen antes que los conflictos, sentencias que llegan cuando el problema ya cambió de forma.
Cambiar el método de elección sin reparar ese sistema es una solución vistosa y poco útil. Es cambiar al capitán mientras el barco sigue haciendo agua. Porque no es la justicia la que debe parecer democrática, es la democracia la que debe parecer justa.
El riesgo tampoco se reparte igual; las grandes empresas tienen arbitrajes internacionales y otras jurisdicciones donde resolver sus conflictos. El ciudadano común no, el pequeño comerciante tampoco. Ellos se quedan con el juez que exista y con el sistema que funcione. O que no funcione.
Por eso la advertencia es más profunda de lo que parece. Cuando el juez busca votos para ganar poder, el poder termina buscando jueces para ganar votos. Y entonces ocurre algo silencioso.
La justicia deja de mirar solo la ley y empieza a mirar la política; cuando eso pasa, la toga ya no está en el tribunal. Empieza a estar en campaña.
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