Prevención embarazo temprano

TRABAJAR NO BASTA: EL DESAFÍO DE SEGUIR SIENDO RELEVANTE

El mercado laboral dejó de premiar únicamente la trayectoria. Lo que el entorno valora ahora es la capacidad de adaptarse, incorporar nuevas herramientas y evolucionar al ritmo de la industria.

EcoDiario
TRABAJAR NO BASTA: EL DESAFÍO DE SEGUIR SIENDO RELEVANTE

CIUDAD DE MÉXICO.- Hace algunos años, Carlos era considerado uno de los perfiles más sólidos de su empresa. Conocía los procesos de memoria, tenía experiencia acumulada y su jefe confiaba en su criterio. Nada indicaba que algo estuviera mal. Sin embargo, cuando surgieron nuevos proyectos estratégicos, su nombre no apareció en las listas. Las reuniones clave comenzaron a ocurrir sin él. Su puesto seguía ahí, pero su relevancia había comenzado a evaporarse sin hacer ruido. Carlos no perdió su trabajo. Perdió algo más difícil de recuperar: su vigencia.

Esta experiencia, más común de lo que parece, describe con precisión el fenómeno que está redefiniendo el riesgo laboral del siglo XXI. Durante décadas, el principal temor de los profesionales fue el despido. Hoy, ese miedo mutó hacia algo más silencioso y complejo: la obsolescencia profesional gradual.

El mercado laboral dejó de premiar únicamente la trayectoria. Lo que el entorno valora ahora es la capacidad de adaptarse, incorporar nuevas herramientas y evolucionar al ritmo de la industria. Según proyecciones de McKinsey, hasta un tercio de las actividades laborales podrían ser automatizadas hacia 2030, lo que obligaría a entre 75 y 375 millones de trabajadores a cambiar de sector. No obstante, el impacto más inmediato no es el desempleo masivo, sino una transformación más sutil: la redefinición de qué perfiles son considerados valiosos.

La inteligencia artificial no está vaciando las oficinas. Está seleccionando quién avanza dentro de ellas. Quienes integran tecnología en su trabajo con fluidez ganan terreno; quienes no lo hacen comienzan a rezagarse, aunque mantengan su contrato firmado. Las empresas y los profesionales que se aferran a los métodos tradicionales sólo por el hecho de que "funcionan" corren el riesgo de no evolucionar al ritmo que el entorno exige.

Tener empleo ya no equivale a tener seguridad profesional. Existe una brecha creciente entre lo que el mercado necesita y lo que muchos profesionales pueden ofrecer, y esa brecha no siempre genera una carta de despido; genera estancamiento. El impacto de la obsolescencia profesional puede manifestarse como dificultades para avanzar en la carrera, mayores riesgos de despido a largo plazo y salarios estancados. Dealing

Uno de los perfiles más expuestos a este fenómeno es el de los profesionales adultos que ya están dentro del mercado laboral, con responsabilidades familiares y agendas saturadas. Para muchos, la actualización de habilidades se posterga indefinidamente: siempre hay un proyecto urgente, una reunión impostergable, una razón válida para no inscribirse en ese programa que llevan meses considerando. Mientras tanto, el entorno no espera.

Viviendas bienestar guadalupe

"El mayor riesgo para muchos profesionales hoy no es perder su empleo, sino dejar de evolucionar dentro de él. El mercado laboral exige actualización constante, y quienes desarrollan nuevas habilidades logran mantenerse vigentes y crecer, mientras que quienes no lo hacen pueden quedarse atrás sin darse cuenta", señaló Maru Eugenia Castillo, Directora Nacional de Posgrados y Licenciaturas Ejecutivas de Tecmilenio.

La relevancia como nueva seguridad laboral

El paradigma ha cambiado. La verdadera seguridad laboral ya no reside en la antigüedad ni en el título académico obtenido hace quince años. Reside en la disposición y la capacidad de aprender de forma continua. En un entorno complejo, quienes están dispuestos a aprender nuevas habilidades, adaptarse a nuevas tecnologías y reinventarse tienen más probabilidades de mantenerse relevantes y encontrar nuevas oportunidades laborales.

Ante este panorama, los modelos educativos  cobran un papel central. Los Posgrados de Tecmilenio son diseñados para profesionales que trabajan, responden precisamente a esta necesidad: permitir que personas con plenas responsabilidades laborales y personales puedan desarrollar nuevas competencias sin pausar su vida profesional. La modalidad remota  y los esquemas de estudio adaptables derribaron la principal barrera que históricamente impedía a los adultos retomar su formación: el tiempo.

Los trabajadores más perjudicados por la obsolescencia son quienes no participan en la formación continua, lo que convierte al aprendizaje permanente no en un lujo, sino en una estrategia de supervivencia profesional. El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial advierte que el 44% de las habilidades laborales cambiarán en los próximos años impulsadas por la tecnología; una señal inequívoca de que la actualización ya no es opcional.

La pregunta que cada profesional debería hacerse no es si tiene trabajo. Es si dentro de tres años seguirá siendo la persona que el mercado busca

Comparte esta nota:

Noticias Relacionadas