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Mtra. Isabel Opinión de Mtra. Isabel

TU MAESTRA QUE TE ADMIRA... | CUIDA TU ALMA

Hay algo que pocas veces se dice en voz alta, todos estamos intentando entender la vida mientras que la vivimos, nadie tiene todo resuelto.

"La humildad no los hace pequeños, sino todo lo contrario, los hace de espíritu grandioso, además de valorar al otro como a sí mismos; los hace estar conscientes de que siempre hay algo más que descubrir, algo más que mejorar…"

Jóvenes, les saludo con afecto, el día de hoy con un tema profundo y espero que sea significativo para ustedes, la humildad, que en ocasiones la relacionamos con la pobreza, sin embargo, es una gran virtud que se debe analizar.

Hay algo que pocas veces se dice en voz alta, todos estamos intentando entender la vida mientras que la vivimos, nadie tiene todo resuelto. Detrás de cada sonrisa de tu compañero, amigo o persona cercana, puede haber cansancio, detrás de cada uno de sus silencios puede haber una historia que no conocemos. Recordar esto cambia la forma en que vemos y tratamos a los demás… y también la forma en que se tratan a ustedes mismos.

Jóvenes, ser humilde empieza cuando dejan de asumir que saben todo sobre de los demás. Cuando eligen preguntar antes que juzgar, escuchar antes que interrumpir, y aprender incluso de quienes piensan distinto a ustedes. La humildad no los hace pequeños, sino todo lo contrario, los hace de espíritu grandioso, además de valorar al otro como a sí mismos; los hace estar conscientes de que siempre hay algo más que descubrir, algo más que mejorar, algo por lo cual vale la pena trascender. Les permite aceptar que equivocarse no los define, sino la manera en que deciden levantarse, continuar y buscar ser grandes personas.

Y aquí se integra una palabra importante, sensatez, la cual se construye en los pequeños y grandes momentos, ya que es cuando controlan una reacción impulsiva, cuando eligen no responder desde el enojo, cuando deciden alejarse de lo que les  hace daño, es difícil, pero es la mejor decisión. Ser sensato no es reprimir lo que sienten, es aprender a entenderlo antes de actuar. Es darse el tiempo de pensar, reflexionar, recapacitar, y valorar en… ¿esto que voy a hacer o decir, refleja a quiénes queremos ser?

Añadiendo aquí la bella palabra…empatía, característica que va más allá de ponerse en los zapatos del otro, aquí se involucra el reconocer que cada persona tiene un camino distinto, con circunstancias que no siempre serán fáciles de enfrentar. En muchas ocasiones alguien necesita ser escuchado, en otras, solo necesita no ser juzgado. Practicar la empatía es hacer pausas antes de responder, antes de reaccionar, antes de sacar conclusiones, antes de lanzar la piedra y lastimar y con ello cambie la vida del otro.

Jóvenes, aprendan  a pedir perdón, también a perdonarse, a veces se es más duro consigo mismo que con cualquier otra persona, cuando también tienen dones y virtudes, reconocer sus errores sin destruirse es parte del crecimiento. Así como entender que otros están en proceso, ustedes también lo están; implica ser honesto, pero desde el respeto. Pueden decir lo que piensan sin herir, pueden poner límites sin lastimar. De hecho, poner límites es una forma de respeto, tanto hacia ustedes mismos, como hacia los demás. No todo es aguantar; también es saber cuándo algo ya no es sano, cuando algo ya rebasa el camino del respeto, cuando algo ya no debe estar en el recorrido de su vida, de su ser.

No todo merece su energía. Habrá comentarios, críticas o actitudes que no tienen que ver con ustedes, sino con lo que otros están viviendo;  aprender a no tomarse todo personal es una forma de cuidarse. No se trata de volverse indiferente, sino de elegir con inteligencia emocional en qué batallas participar, de que batallas alejarse, qué batallas no deben enfrentar, por el bien de ustedes y del otro.

Jóvenes, rodéense de personas que les permitan ser ustedes sin miedo, que les escuchen, que les impulsen a crecer sin comparaciones. Al mismo tiempo, procuren ser ese tipo de persona para el resto de quienes los acompaña día con día; es significativo el impacto que podemos tener en la vida de otros con cosas simples: estar presente, prestar atención, decir… aquí estoy, en tus silencios, en tus enojos, en tus charlas divertidas, en la distancia o cercanía, pero… aquí estoy.

Habrá días en los que no tendrán claridad de los conflictos, y será necesario, en esos momentos: respirar, regalarse un espacio, hablarle al otro desde la amabilidad, no exijan, la perfección no existe, lo que con total verdad existe, serán sus virtudes.

Ser humilde, sensato y empático no significa que nunca se equivoquen o que siempre tengan respuestas. Significa que eligen vivir con conciencia, que intentan hacer el menor daño posible y aportar lo mejor que tienen, incluso cuando no es fácil, incluso cuando la corriente parece que te lleva a ello, lo mejor es recapacitar y hacer el bien, eso será un regalo no solo para el otro, sino para ustedes, es su propia moral.

Jóvenes, lo que realmente deja huella no es cuánto saben o cuánto logran,  o cuánto pisoteen al otro, no para nada, sino cómo hicieron sentir a las personas a su alrededor… y cómo aprendieron a  tratarse a sí mismos, el proceso vale la pena, vale la pena lograr la plenitud en su vida,… se logra siendo único, bondadoso y con grandes virtudes, sean grandes personas, sean magnánimos, sean siempre… especiales.

Recuerden que aquí estoy.


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