TU MAESTRA QUE TE ADMIRA | EL VALOR DE SER JOVEN

“La juventud no es una sala de espera, es una etapa única jóvenes; es el momento ideal para descubrir quiénes son, qué les gusta, qué les apasiona y qué tipo de persona desean ser”.

Mtra. Isabel
TU MAESTRA QUE TE ADMIRA | EL VALOR DE SER JOVEN

Jóvenes, nuevamente los saludo, reafirmando que ustedes son y serán quienes me motivan a escribir, así como a ser mejor docente cada día.

Paso a compartir lo siguiente...

Si bien ya pasé por su edad, por lo cual también experimenté grandes deseos o aspiraciones propias de ese bello período, en muchas ocasiones existe una gran prisa por crecer, por querer ser adultos, por tener más libertad y vivir como todo un adulto hecho y derecho. A su edad se piensa que ser grandes es sinónimo de felicidad, sin darnos cuenta de que cada etapa de la vida tiene su propio valor. La juventud es la más bella: disfrútenla.

La juventud no es una sala de espera, es una etapa única, jóvenes; es el momento ideal para descubrir quiénes son, qué les gusta, qué les apasiona y qué tipo de persona desean ser. Es una etapa de aprendizaje, también de experiencias que ayudan a construir su identidad, y querer saltarse ese proceso es perder una oportunidad que no vuelve, que camina y ya no regresa, que avanza a pasos agigantados. Nada es lo mismo: todo cambia.

Aunque la vida adulta tiene cosas positivas, también implica responsabilidades constantes: trabajar, cumplir horarios, enfrentar preocupaciones económicas, además de resolver problemas cotidianos. Con el tiempo, el espacio para la espontaneidad y la despreocupación se reduce; por eso no hay razón para apresurarse a llegar ahí. Les aseguro que, al llegar a esa edad, todo es más mecánico, siguiendo los eventos anotados en una agenda, con un tiempo limitado.

En cambio, ustedes tienen algo hermoso por ahora: ser jóvenes. Así que deben permitirse disfrutar de momentos ligeros: disfrutar de un delicioso helado sin preocupación alguna; reír hasta que el estómago les duela; convivir con sus amigos; compartir con su familia; bailar hasta con el aire mismo; sentir lo que es la deliciosa libertad. Porque les puedo recalcar que, a su edad, aún existe la libertad; esa es la verdadera libertad.

Construyan recuerdos que, segura estoy, con el tiempo se volverán invaluables. Les puedo afirmar que muchas personas que ya somos adultas coincidimos en que lo que más extrañamos no es tener menos obligaciones, sino la alegría sencilla de esos años de la bella juventud.

Un aspecto fundamental es valorar a las personas que nos rodean: su familia, su pareja, sus amigos, quienes los apoyan y forman parte de su historia. A veces pensamos que siempre estarán ahí, pero el tiempo cambia todo. Aprender a apreciar su compañía, escuchar, convivir y demostrar cariño es algo que le da sentido a la vida en cualquier etapa, sobre todo en la suya. Inviten a alguien a quien aprecien a ver un hermoso amanecer o un espectacular atardecer (como los de Zacatecas, no hay dos: son únicos).

La alegría no siempre está en lo que falta o en lo que vendrá, sino en lo que ya existe, en los pequeños momentos del día a día. Reconozcan su felicidad, ¿para qué? Para que vivan plenamente.

En lugar de querer crecer antes de tiempo, es mejor que aprovechen la juventud tal como es. Ser adulto llegará con sus propios retos, pero el presente es un regalo que vale la pena vivir. Las responsabilidades en la vida adulta serán inevitables, así que no esperen con ansias esa edad; mejor vivan al máximo la suya, que es en la que muchos desearíamos estar.

Jóvenes, no le regalen su presente a un futuro incierto y brumoso; mejor enamórense de su etapa y vivan saboreando cada instante, así como disfrutando cada experiencia. Amen su edad, amen su vida.

*Doctora en Educación, docente del Bachillerato General Militarizado. Investigadora en temas sobre Cultura para la  Paz, así como estrategias didácticas y socioemocionales en Media Superior.

bgmlopezisabel@gmail.com

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