Prevención embarazo temprano
Erika Macedo Opinión de Erika Macedo

COMUNICAR Y CONECTAR | MORENA MUEVE SUS FICHAS, PERO ZACATECAS SIGUE ESPERANDO QUE EL TABLERO CAMBIE

¡En Zacatecas ya se escucha el ruido de las urnas, aunque todavía no termina de apagarse el eco de las promesas de gobierno!

¡En Zacatecas ya se escucha el ruido de las urnas, aunque todavía no termina de apagarse el eco de las promesas de gobierno! En los pasillos del poder comienzan a acomodarse las piezas del próximo ajedrez electoral. Hay quienes preparan sus movimientos, otros ensayan discursos y algunos parecen tener la mirada puesta en el siguiente cargo antes de entregar cuentas del que hoy ocupan.

Mientras tanto, la ciudadanía observa desde la otra orilla, esperando que la política deje de parecer una competencia de relevos y comience a traducirse en respuestas concretas.

Morena ha comenzado a mover su maquinaria territorial rumbo a 2027 mediante la figura de los llamados coordinadores municipales de la Cuarta Transformación. Una denominación que abre una interrogante política: ¿son responsables de organización partidista o aspirantes que comienzan a recorrer el camino hacia una candidatura?

Porque en política, como en el teatro, cambiar el vestuario no significa necesariamente cambiar de personaje.

Los nombres pueden modificarse, los cargos pueden disfrazarse de tareas organizativas y los discursos pueden envolverse en palabras cuidadosamente seleccionadas. Sin embargo, lo que verdaderamente importa es la naturaleza de las actividades que realizan quienes buscan posicionarse ante la ciudadanía.

Conviene precisar algo: designar coordinadores no equivale, por sí mismo, a realizar actos anticipados de campaña. Morena, como cualquier partido, tiene derecho a fortalecer sus estructuras. El debate comienza cuando la organización interna pudiera confundirse con promoción electoral fuera de los tiempos establecidos por la ley.

Y ahí las reglas deben ser el árbitro, no un simple adorno en la cancha.

Pero el asunto de fondo va mucho más allá de los nombres que aparezcan en las listas partidistas.

¿De qué sirve preparar nuevos candidatos si todavía está pendiente explicar los resultados de quienes ya gobiernan?

La administración encabezada por David Monreal Ávila se aproxima a una etapa decisiva de su gestión. Es momento de que las promesas se sienten frente a los números y que los discursos pasen por el filtro de los hechos.

En seguridad, salud, empleo, infraestructura y desarrollo económico, la ciudadanía tiene derecho a conocer indicadores verificables, avances concretos y compromisos pendientes.

Porque una fotografía puede capturar una sonrisa, pero no necesariamente retrata la realidad de un municipio. Una gira puede llenar una agenda, pero no sustituye una obra terminada. Y un discurso puede levantar aplausos, pero no resuelve por sí solo los problemas cotidianos.

El poder no debería funcionar como una escalera interminable en la que cada peldaño sirve únicamente para alcanzar el siguiente puesto.

Quienes hoy ejercen responsabilidades públicas deben explicar qué hicieron con la oportunidad que recibieron. No basta con señalar hacia el futuro cuando todavía existen preguntas sobre el presente.

MES DEL TESTAMENTO

¿Dónde están los resultados que pueden medirse? ¿Qué proyectos han concluido? ¿Cuáles permanecen pendientes? ¿Qué compromisos se cumplieron y cuáles necesitan una explicación?

Esas preguntas no deberían incomodar a ningún gobierno. Al contrario, tendrían que formar parte de una rendición de cuentas permanente.

El problema aparece cuando el calendario electoral amenaza con convertirse en una cortina de humo que desplaza la evaluación de las administraciones públicas.

En ese escenario, las aspiraciones crecen como enredaderas alrededor del poder, mientras la discusión sobre políticas públicas corre el riesgo de quedar atrapada entre anuncios, recorridos y posicionamientos.

Y Zacatecas merece algo mejor que una campaña interminable.

La democracia no puede reducirse a descubrir quién encabezará la próxima boleta. También debe servir para revisar qué hicieron quienes aparecieron en la anterior.

Por eso, la discusión sobre los coordinadores municipales de Morena tendría que desarrollarse en dos planos: el respeto a la legalidad electoral y la evaluación pública de los resultados gubernamentales.

Si existen conductas que pudieran vulnerar las reglas de la contienda, corresponderá a las autoridades competentes investigarlas y determinarlo. Pero, independientemente de ello, la ciudadanía puede exigir desde ahora transparencia sobre las decisiones partidistas y cuentas claras sobre el ejercicio del poder.

Al final, las candidaturas son promesas de futuro; los gobiernos, en cambio, tienen la obligación de responder por su presente.

Morena podrá mover todas las piezas que considere necesarias en su tablero político. Podrá cambiar estrategias, presentar liderazgos y preparar su estructura para la próxima contienda.

Lo que no debería cambiar es la obligación de explicar los resultados de su gobierno.

Porque las urnas no son una máquina para borrar pendientes, ni las nuevas candidaturas una página en blanco donde desaparecen las responsabilidades anteriores.

Comparte esta nota:

Noticias Relacionadas