Prevención embarazo temprano
Regina Robles Opinión de Regina Robles

CRIARTE | FIN DEL CICLO ESCOLAR

Algunos niños reciben las boletas frente a los aplausos y premios; mientras que otros, entre gritos, reproches e incluso suspensión de actividades recreativas y/o deportivas.


“Las calificaciones no miden la resiliencia, la creatividad, la empatía, el esfuerzo sostenido en el tiempo y muchas de las veces, tampoco los talentos”.



Se acerca el fin del ciclo escolar y con ello la entrega de calificaciones; para muchos niños puede ser un momento de tensión y angustia, y los papás con la mejor de las intenciones premiamos o castigamos las calificaciones; sin embargo, no nos damos cuenta que esto no beneficia de ninguna forma a nuestros niños, y, por el contrario, si puede perjudicarlos en gran medida.

Algunos niños reciben las boletas frente a los aplausos y premios; mientras que otros, entre gritos, reproches e incluso suspensión de actividades recreativas y/o deportivas. Desde el ámbito de la psicopedagogía, sabemos que condicionar el afecto, los privilegios, los bienes materiales o incluso las actividades extraescolares para la que quizá es más talentoso, frente a un número, destruye el sentido de la educación.

Cuando un estudiante recibe premios por sus buenas notas, ya sea dinero, juguetes, viajes o incluso estar en el cuadro de honor de la escuela; su cerebro procesa que el objetivo de estudiar, es el trofeo, no el conocimiento. Esto debilita la motivación intrínseca (el placer de aprender por curiosidad) y la reemplaza por la motivación extrínseca (el deseo de obtener una recompensa). Por lo tanto, a largo plazo el alumno deja de esforzarse si no hay un premio de por medio. Además, esta practica fomenta una mentalidad de “atajo” donde copiar en un examen o estudiar para aprender de memoria para ese día, importa más que realmente aprender sobre la materia.

Viviendas bienestar guadalupe

Por otro lado, los castigos generan resentimiento, ansiedad y baja autoestima. Un rendimiento escolar bajo casi nunca es el resultado de la simple “flojera”. Detrás de un número insuficiente suelen esconderse dificultades de aprendizaje no diagnosticadas, problemas de gestión del tiempo, bloqueos emocionales o dinámicas de estrés.

El castigo no enseña habilidades que el alumno necesita para mejorar, solo enseña a tener miedo de equivocarse y a esconder sus dificultades por miedo a las consecuencias. Un niño que teme fracasar, dejará de asumir retos académicos.

Las calificaciones no miden la resiliencia, la creatividad, la empatía, el esfuerzo sostenido en el tiempo y muchas de las veces, tampoco sus talentos.

Te recomiendo abordar el fin del ciclo escolar de manera sana: enfócate en el proceso, no en el resultado (elogia la constancia, el tiempo invertido, el esfuerzo, la superación de obstáculos y no el número); convierte el error en información (un resultado bajo no es un fracaso, es una guía que indica qué habilidades o contenidos necesitan reforzarse) y reconoce sus talentos (quizá no son las matemáticas, pero tal vez podría ser un gran abogado o deportista).

Y recuerda siempre que… CRIAR ES UN ARTE Y TÚ ERES EL ARTISTA QUE TUS HIJOS NECESITAN.


Comparte esta nota:

Noticias Relacionadas