Opinión de
Diego Varela
HABLEMOS DE SEGURIDAD... Y ALGO MÁS | PREVENCIÓN DEL DELITO
De acuerdo con el relato de los hechos, el adulto mayor pidió orientación para localizar una farmacia donde pudiera comprar medicamento; sin embargo, el sujeto lo condujo con engaños hacia un espacio solitario ubicado en un callejón cercano a la plazuela de Yanguas, donde le arrebató su cartera y huyó corriendo del lugar.
"La prevención comienza cuando entendemos que el delito prospera donde encuentra oportunidades”.
A propósito del robo ocurrido la tarde del pasado lunes 15 del presente mes y año, en pleno centro de la ciudad de Zacatecas, donde un sujeto despojó de su dinero a una persona de la tercera edad, resulta pertinente reflexionar sobre la importancia de la prevención del delito.
De acuerdo con el relato de los hechos, el adulto mayor pidió orientación para localizar una farmacia donde pudiera comprar medicamento; sin embargo, el sujeto lo condujo con engaños hacia un espacio solitario ubicado en un callejón cercano a la plazuela de Yanguas, donde le arrebató su cartera y huyó corriendo del lugar. La víctima intentó perseguirlo, pero no logró alcanzarlo debido a la evidente diferencia de edad y condición física entre ambos.
Lamentablemente, este tipo de actos contra personas adultas mayores se ha vuelto cada vez más frecuente en el centro histórico de la capital, una zona que, en teoría, debería contar con una importante presencia de elementos de seguridad pública municipal. Sin embargo, los hechos muestran una realidad distinta y obligan a la ciudadanía a extremar precauciones al transitar incluso a plena luz del día.
Por ello, una vez más compartimos un tema por demás importante: la prevención situacional del delito, que proviene de la corriente criminológica y se enfoca en la importancia de reducir las oportunidades para la ocurrencia del delito, así como en los preparativos para evitarlo. Es decir, mediante ciertos cuidados se procura prevenir su comisión.
La prevención engloba medidas de reducción de oportunidades que están directamente relacionadas con formas específicas del delito, así como medidas de intervención que deben adaptarse y diseñarse, en gran medida, para tipos definidos de delitos, como el robo. Estas acciones pueden englobarse en categorías más amplias, como robo a casa habitación, robo de vehículos, entre otras.
Lo anterior comprende tanto la administración como el diseño o manipulación del ambiente inmediato, de una forma tan permanente y sistemática como sea posible. De tal suerte que las medidas de intervención deben reflejar cambios en el entorno, orientados a afectar los planes diseñados por los delincuentes potenciales sobre los riesgos y recompensas que podrían obtener al cometer un delito en particular, como el robo.
Lamentablemente, ante la falta de un guardián capaz, es decir, de seguridad pública que cumpla con el marco normativo establecido en el artículo 21 constitucional, que entre otras cosas señala que los fines de la seguridad pública son “salvaguardar la vida, las libertades, la integridad y el patrimonio de las personas”, además del artículo 115, que en su párrafo tercero, inciso h, establece que el municipio tiene a su cargo funciones y servicios públicos, entre ellos la seguridad pública, la tarea que tenemos como ciudadanos es cuidarnos a nosotros mismos y unos a otros para no caer presas de los delincuentes.
En el peor de los casos, se trata de hacer más difícil la comisión de un delito para los amantes de lo ajeno; es decir, reducir las oportunidades para que el delito no suceda. Para ello, es importante evitar actividades rutinarias que puedan ser aprovechadas por los delincuentes, tomar decisiones racionales, caminar durante el día por calles concurridas y, en horas de oscuridad, transitar por calles bien iluminadas.
Asimismo, se recomienda evitar el contacto con personas desconocidas o con aquellas que generen sensación de desconfianza por su actitud, especialmente cuando se transita solo, se porta dinero en efectivo o se acude a zonas poco concurridas.
La prevención del delito no sustituye la obligación de las autoridades, pero sí permite a la ciudadanía tomar medidas básicas de autocuidado. En una ciudad donde los adultos mayores pueden convertirse en víctimas fáciles para los delincuentes, resulta indispensable fortalecer la vigilancia, la cultura preventiva y la solidaridad social.
Noticias Relacionadas
Opinión de
Susana Sánchez
LA FAMILIA | VOLVER A MIRAR AL PADRE
Durante décadas, la discusión pública sobre los hombres ha oscilado entre dos extremos: la idealización acrítica del modelo tradicional o el rechazo total de la masculinidad.
Opinión de
Salvador Constantino
CONSEJOS LEGALES | AUDIENCIA DE TUTELA DE DERECHOS EN MATERIA PENAL
Este instrumento procesal tiene un fundamento tanto constitucional que se transforma en un Derecho Humano y Fundamental, siendo un mecanismo legal que tiene por finalidad el de fortalecer el debido proceso.
Opinión de
Regina Robles
CRIARTE | FIN DEL CICLO ESCOLAR
Algunos niños reciben las boletas frente a los aplausos y premios; mientras que otros, entre gritos, reproches e incluso suspensión de actividades recreativas y/o deportivas.
Opinión de
Maricarmen Salinas
AUTONOMÍA ECONÓMICA DE LAS MUJERES | ENTRE EL MUNDIAL Y LA TRANSFORMACIÓN: ZACATECAS ANTE LA OPORTUNIDAD DE JUGAR EN EQUIPO
Aunque Zacatecas no será sede de partidos, sí puede ser protagonista de una conversación más amplia sobre turismo, identidad, economía y bienestar social.