Hablemos de seguridad… y algo más | Algunas ideas sobre la estrategia de prevención
Hablemos de seguridad… y algo más | Algunas ideas sobre la estrategia de prevención
La prevención debe incluir un enfoque de integridad que le permita incidir de manera simultánea y coordinada en los ámbitos biopsicosocial, situacional, comunitario y social
Diego Varela de León*
Tal como lo hemos asentado en distintos esbozos respecto a que el tema de la seguridad pública es un tema por demás complejo y que no obedece a una sola causal que conlleve a los factores de riesgo, es decir, tanto el estudio como la aplicación del tema de la seguridad, en cualquiera de sus dimensiones, deberá hacerse de manera integral y desde la interdisciplinariedad de las ciencias afines que ayuden a delinear las estrategias adecuadas para su atención.
No existe un campo de conocimiento único o más válido que otro, ya que en un problema intervienen diversos factores, por lo que es pertinente considerar la articulación de distintas disciplinas para el abordaje integral de los problemas y aceptar que éstos tienen diferentes grados de dificultad.
Algunos pueden resolverse de forma inmediata y otros a mediano y largo plazo, entonces pues, el desafío es construir una estrategia congruente y lógica que incluya diversas disciplinas y una perspectiva de integralidad.
Y ha quedado demostrado que las acciones de relumbrón que se trataron de implementar en el pasado y que solo servían para eventos lucidores de la foto para los informes de gobierno, nunca dieron buenos resultados, tan no los dieron que en nuestros días vivimos y padecemos el flagelo de la violencia y la delincuencia, ya que las acciones aisladas y de corta duración siempre han demostrado tener un bajo nivel de impacto.
Por ello, la prevención debe incluir un enfoque de integridad que le permita incidir de manera simultánea y coordinada en los ámbitos biopsicosocial, situacional, comunitario y social, de igual forma para los que pensaban en el pasado que el tema de la prevención era solo de ocurrencias y buenas ideas, de la misma forma se ha demostrado que es un rotundo error, pues la estrategia requiere de un marco teórico, conceptual y operativo sólido con ciertos grados de flexibilidad y posibilidades de adaptación y rediseño.
Además, requiere de un diseño de evaluación que permita medir los resultados obtenidos y los objetivos alcanzados.
El diseño de esta evaluación (cuantitativa y cualitativa) se realiza conjuntamente con el diseño de la estrategia. Se evalúa el diseño, el proceso, los indicadores, los resultados y el impacto, lo que permite en caso de ser necesario rediseñar y corregir la estrategia de prevención definida inicialmente.
Es decir, en la delineación de toda estrategia se tendrá que plantear con una actitud reflexiva, que permita cuestionar premisas teóricas, métodos y acciones para entender e intervenir un problema, manteniendo una postura abierta del diagnóstico y por ende, al cambio de obtener resultados diferentes a lo pensado al inicio del planteamiento e implementación.
Igualmente, es de suma importancia realizar una evaluación de lo planteado, pues ello generara información, conocimientos y aprendizajes dirigidos a garantizar la eficacia, la eficiencia y la efectividad (impacto) de cualquier estrategia de prevención por muy sencilla que esta parezca.
Ello significa que se deben generar, y en consecuencia contar, con elementos para analizar el valor de la intervención con el objetivo de conocer cuáles fueron los resultados alcanzados en relación a los objetivos planteados al inicio del diseño e implementación de la estrategia.
Reiteramos que esta requiere de un conjunto de conocimientos, abordajes metodológicos y personal calificado para su diseño, implementación y evaluación eficiente y eficaz.
Por último y no menos importante, de acuerdo a lo anterior, debemos señalar que se busca explicar las vías de funcionamiento de tal o cual programa, los caminos entre la acción y el resultado, además de ofrecer elementos que permitan comprender cómo la estrategia logró determinados efectos y en qué medida tales acciones pueden replicarse en otros contextos, ya que todo el conjunto de información y conocimientos generados con la evaluación también permiten generar evidencia sobre las acciones de prevención y transparentar el buen uso de los recursos públicos, que sin duda es un factor de suma importancia en el tema de la corrupción e impunidad.
Este tema ha sido un flagelo que tanto a lacerado a la sociedad, y para poder llevarlo a cabo, los operadores de los programas de prevención pueden valerse de diferentes técnicas cuantitativas y cualitativas que les permitirá identificar los pros y los contras, es decir, logros y obstáculos y, en consecuencia, poder realizar cambios en el diseño e implementación de la estrategia para cumplir los fines y los objetivos planteados inicialmente.
En el esbozo presente citamos algunos de los pasos importantes en todo programa de prevención y debemos hacer la aclaración y consecuente evocación que ninguna programa podrá tener el éxito deseado sin la participación proactiva de la sociedad, pues es la sociedad la razón primordial de dichos programas.
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