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INMORTALES MUNDIALISTAS DE LA TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA: HELMUT SCHOEN

Helmut Schoen transformó a Alemania con disciplina, innovación táctica y la confianza en Franz Beckenbauer, decisiones que llevaron al equipo a conquistar el Mundial de 1974 tras evolucionar su liderazgo

José Ortega
Foto: Cortesía

Entrenador alemán nacido en 1921, fue un fervoroso defensor de la disciplina. Solía comentar a sus jugadores que sin esta virtud nada era posible. Esta rigidez de principios la adquirió a lo largo de medio siglo que había convivido en el deporte, mientras que los métodos que adaptó a la selección de Alemania federal le fueron enseñados por Sepp Herberger.

Entre los logros que tuvo Schoen en su carrera como seleccionador alemán destaca el descubrimiento de Franz Beckenbauer, de quien opinaba que era el jugador más completo del fútbol germano de la historia. Schoen había visto a Beckenbauer jugar de delantero centro en su etapa de juvenil con el club SC 1906. Era tanto su entusiasmo por el jugador que, cuando este cumplió 18 años, ya estaba formado al lado de Helmut Haller y Wolfgang Overath en la selección teutona de la Copa del Mundo de 1966.

Con Beckenbauer cumpliendo funciones de líbero, con Breitner de lateral derecho ofensivo, Berti Vogts de policeman, Gerd Müller de goleador y Bonhoff, Overath y Hoeness cubriendo el mediocampo, y el resto de jugadores trabajando para el colectivo, Helmut Schoen consiguió el título de 1974 venciendo al fútbol revolucionario de la “naranja mecánica”. En el Mundial de 1974, Schoen puso en práctica su versión del fútbol total, dando al líbero funciones ofensivas que sorprendían en cualquier momento al rival.

Precisamente fue en este mundial donde Schoen aprendió una lección muy importante: los jugadores necesitaban libertad, pero con responsabilidad; las concentraciones no debían convertirse en prisiones y, en general, la disciplina debía ser menos rigurosa. La lección se la dio su propio pupilo Beckenbauer, que en representación del plantel completo habló con él un día antes de que perdiera 1-0 con Alemania Oriental.

Schoen accedió y dio media libertad exigida por sus seleccionados, que respondieron ganando el título mundial, lo que a la postre le valió la prórroga de su contrato hasta el mundial de Argentina. En 1978 Alemania defraudó y Schoen cumplió con su promesa de abandonar el cargo tras la culminación de este campeonato.

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