LOS ABUELITOS NO NECESITAN LÁSTIMA, NECESITAN COMPAÑÍA
Hay un dicho muy viejo que dice que quien no honra a sus mayores termina olvidando de dónde viene. Y mire, comadre, qué buena reflexión dejó el obispo SIGIFREDO NORIEGA BARCELÓ al anunciar que la Diócesis trabaja en una pastoral dedicada especialmente a los adultos mayores. Porque una cosa son los discursos sobre los valores familiares y otra muy distinta es tocar la puerta de quien pasa los días en completa soledad. Los asilos ya no alcanzan, las casas hogar están rebasadas y la realidad es que cada vez son más los viejitos que viven sin compañía. La propuesta busca formar voluntarios que visiten hogares, acompañen y trabajen incluso de la mano con instituciones como el DIF. Y la verdad, comadres, este tema no distingue colores ni partidos. Hoy cualquiera puede tener en casa a un abuelo que necesita una conversación más que una medicina. Porque la vejez llega sin pedir permiso, y cuando uno menos piensa, el tiempo también nos alcanza. Como dicen las abuelas: el cariño nunca estorba y la compañía también cura.