Desarme Zacatecas

URGE CIERRE DEL BASURERO EN CHAPARROSA ANTE CRISIS AMBIENTAL Y SANITARIA

La presión social crece en Chaparrosa, comunidad del municipio de Villa de Cos, donde habitantes denunciaron una situación insostenible provocada por un basurero a cielo abierto que ya impacta la salud pública, la producción agrícola y la calidad del agua.

Merari Martínez
Foto: Merari Martínez

ZACATECAS, ZAC.- La presión social crece en Chaparrosa, comunidad del municipio de Villa de Cos, donde habitantes denunciaron una situación insostenible provocada por un basurero a cielo abierto que ya impacta la salud pública, la producción agrícola y la calidad del agua.

Durante un encuentro con autoridades estatales, federales y legislativas, los pobladores expusieron que el crecimiento acelerado de la comunidad —que pasó de ser un asentamiento pequeño a concentrar miles de personas en temporadas agrícolas— ha rebasado la capacidad de los servicios básicos.

Severiano Zamarrón López, integrante de la unión de pozos agrícolas, advirtió que el abandono institucional es evidente: “No tenemos servicios adecuados, la clínica está por los suelos y el tema del agua potable apenas comienza a resolverse, pero el problema del basurero es urgente”.

El tiradero, que opera sin control ni regulación, ha comenzado a invadir zonas de cultivo. A esto se suma la quema constante de residuos, generando humo que afecta directamente a las familias. La acumulación de desechos agrícolas y urbanos, junto con la llegada masiva de jornaleros, agrava el escenario.

Autoridades ejidales alertaron que ya se registran infecciones y enfermedades asociadas a esta contaminación. Además, la llamada “población flotante” que puede duplicar el número de habitantes entre marzo y noviembre incrementa la generación de basura y prácticas de alto riesgo sanitario como el fecalismo al aire libre.

Jesús López, otro de los habitantes, subrayó la urgencia de una solución estructural: “Ya no se puede seguir con tiraderos improvisados; necesitamos un relleno sanitario que cumpla con la norma, con geomembrana, control de lixiviados y captación de biogás”. También alertó sobre la presencia de metales pesados en algunos pozos, lo que podría escalar a una crisis mayor.

El presidente municipal, Pierre Michel, reconoció la gravedad del problema, aunque admitió limitaciones presupuestales: “El destino final de la basura sigue siendo el principal reto; un relleno sanitario implica inversión, estudios técnicos y tiempo”. Señaló que el actual sitio es improvisado y ha operado durante años sin condiciones adecuadas.

Por su parte, autoridades ambientales estatales y federales coincidieron en que el problema responde a una mala gestión de residuos y al incumplimiento de la normativa vigente. Advirtieron que no basta con abrir nuevos espacios sin planeación, ya que un relleno sanitario requiere estudios, operación especializada y control permanente.

Entre las propuestas planteadas destacan el cierre controlado del basurero actual, evaluar el traslado de residuos a instalaciones existentes, analizar costos de infraestructura y transporte, y aplicar medidas inmediatas de saneamiento, como la instalación de sanitarios para trabajadores agrícolas.

La conclusión fue contundente: Chaparrosa enfrenta una emergencia ambiental y de salud pública que exige una respuesta inmediata, coordinada y de fondo. Mientras tanto, el basurero continúa creciendo, al mismo ritmo que los riesgos para miles de personas.

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