Opinión de
Luna Morena
Andar las vías | Podrán cambiar los tiempos, pero los valores y la educación permanecen
Andar las vías | Podrán cambiar los tiempos, pero los valores y la educación permanecen
“Estas reglas tan importantes las hemos suprimido por la protección que ellos reciben en esta época; resultando como papás estar temerosos de educar a nuestros pequeños, corregirlos si es necesario y advertirles lo que puede ocurrir en el futuro por un comportamiento erróneo”
Luna Morena
Con frecuencia escuchamos unas palabras que nuestros hijos han adoptado cuando les hacemos ver que su conducta los está alejando de la educación y los valores, que desde temprana edad les venimos enseñando; haciéndolo cada momento que frente a ellos se nos presenta la oportunidad. Todo por querer hacer de nuestros hijos, unos seres humanos admirados, respetados y totalmente recomendables.
Fastidiados de nuestra cantaleta, nos responden que estos son otros tiempos; que en estos tiempos los valores y la educación ya pasaron de moda, además de perder la validez que en épocas pasadas tenían. Esos otros tiempos que nuestros hijos nos refieren no tienen nada que ver con la educación y los valores.
Podrán pasar una época tras otra, podrán crecer nuestros niños con el pasar de los años, podrán llegar muchas más tecnologías; pero los valores y la educación nunca pasarán; menos de moda como ellos dicen. No es moda estar al pendiente del crecimiento de nuestros consanguíneos, tampoco es temporada que se va; esto es algo para siempre, algo que se tiene que ejercer día tras día; puesto que es un quehacer cotidiano que debemos tener presente en nuestro diario vivir.
Es evidente la fachada de disgusto que nuestros niños nos muestran cuando les hacemos ver la importancia de la obediencia y el tener siempre presente evitar las compañías nocivas; los individuos faltos de un guía y a todos aquéllos que ignoran el valor que nos da, tener valores y practicarlos donde quiera y con quien nos encontremos.
No existe moda que valga para calificar como antiguos los aspectos mencionados y en ningún lugar dice que las modernas tecnologías llegaron con el fin de suplir toda instrucción que los descendientes reciben por parte de los jefes de familia.
Los cambios que desde años atrás se vienen sintiendo, nos comunican que es necesario tener una mayor cercanía con más diálogo y confianza entre nuestros niños. Ahora también es importante estar al pendiente de lo que ven en el celular. No está demás saber de sus redes sociales y el por qué dedicarle tantas horas a ese mundo desconocido e inseguro; quizá poco o nada recomendable para quedarte insomnio, para perder los lazos hogareños, para cambiar la comunión familiar y social por imágenes dudosas e insalubres.
Celebramos las comodidades de ahora y aceptamos que los tiempos cambian, pero nunca las costumbres ni las enseñanzas hacia nuestros niños; ahora dichas con sumo cuidado porque si lo hacemos en un tono que parezca regaño, llaman a la autoridad defensora de ellos y de sus derechos. Así no es posible enseñarles las responsabilidades, que conforme crecen van adquiriendo; dizque porque si los reprendemos, se pueden traumar y será nuestra culpa.
No gritos, ni jalones de orejas, ni la chancla voladora porque estamos advertidos. Tienen derechos, pero también deberes y a veces es necesario hablarles fuerte para que aprendan a ser ordenados, obedientes y respetuosos. Estas reglas tan importantes las hemos ido suprimiendo por la protección que ellos reciben en esta época; resultando como papás, estar temerosos de educar a nuestros pequeños, de corregirlos si es necesario y de advertirles lo que puede ocurrir en el futuro por un comportamiento erróneo.
Sabedores de sus derechos, de la defensa que tienen; los hace crecer sin respetar límites y sin obedecer nada, al fin que nada les podemos hacer, porque estos son otros tiempos. Tiempos donde mandan las modernas tecnologías con sus redes sociales y todo lo que viene ofreciendo.
Siendo lo que faltaba (según nuestros niños), es necesario darles un seguimiento cercano, porque de no hacerlo nos quedamos obsoletos y detenidos en la temporada del trompo, el yoyo, el balero, las canicas, la pirinola, la matatena y un extenso etcétera de esas piezas que en su momento respaldaron la infancia buena, la infancia pura, la infancia tranquila. Serán otros tiempos, pero la educación, los valores como el respeto, la responsabilidad y otros, son para siempre.
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