Opinión de
Alex Bravo
El espectador | El indiferente
El espectador | El indiferente
“La indiferencia”
Alex Bravo*
¿Es posible encontrar en otra persona, un estado completo armonioso y de equilibrio? ¿Si es así, por qué las relaciones de pareja parecen ser menos duraderas de lo que solían ser años atrás? por qué una amistad, no dura para siempre, ya que, por algún periodo, pueden estar en constante comunicación y por otro, no tener contacto.
Para Karl Jaspers, el hombre puede entrar en “comunicación” con el Otro, por medio del combate o la competición. Y el modo de combate, puede variar, según las circunstancias en que se encuentre. Incluso, el amor, lo describe como un “modo” de combate disfrazado. Ahora que lo pienso ¿cómo es que una pareja que se juró amor, de repente se odie? La respuesta la tiene otro filósofo, Jean-Paul Sartre, quien refiere que “los hombres son enemigos irreductibles no porque sus deseos se opongan y se excluyan, sino porque son hombres”: es decir, está en su naturaleza, odiarse. El amor y el odio, son sentimientos que nos hace humanos.
¿Y cuando no hay amor, ni odio en la relación, qué encontramos? La indiferencia
¿y qué podemos entender por la indiferencia? Una manera sutil de apartar la existencia del otro. Cuando existe un interés de por medio, lleva a la búsqueda para saber y estar con otro, cuando no hay interés, la atención puede estar depositada en cualquier otro lugar, menos para quien le es indiferente. A ese, se le deja de mirar. No se le escucha. Lo que haga, deja de tener relevancia. Con la indiferencia, se deja expuesto, eso que le es indiferente, y que, al dejar de tener su atención, ya no le interesa.
Cuando uno deja de ser interés, y se hace indiferente para el otro, cabe la posibilidad de que pierda su nombre. De repente, deja de ser, como se le llamaba antes, y comienza de un momento a otro, solo a ser, el “ese”, “aquel” “el innombrable” el que no se acuerda nadie su nombre. Perdiendo entonces, no solo el nombre con el que se presentaba, incluso, también, puede llegar a perder, hasta su identidad.
Al sentir que, le es indiferente para alguien, es posible que se sienta rechazado y, por lo tanto, comience a sentirse, solo, triste y sin la certeza de por qué le resulta ser indiferente para los otros. Quien siente que no tiene la mirada del otro y que lo hace, o, es, le resulta indiferente para quienes le rodean, podrá optar por buscar en querer dejar de sentir, por lo mismo, puede que comience a rechazarse a sí mismo ¿y cómo es que se rechaza? Dejando de sentirse. Se empeña por no sentir, en no querer saber, no le interesa conocer cómo se siente, porque si apenas se atreve a sentir lo que no quiere concebir, consigue angustiarse.
Hasta la próxima.
F.H.E.
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