Opinión de
Mons. Sigifredo Noriega Barceló
REFLEXIONANDO EL EVANGELIO | LUZ PASCUAL
El extenso Evangelio que escuchamos este día –segunda catequesis cuaresmal- describe lo que hay detrás de la fe que se expresa en la vela encendida el día del Bautismo.
IV Domingo de Cuaresma. Ciclo A
“Fue, se lavó y volvió con vista”.
Juan 9,1-41
Uno de los preparativos para bautizar incluye conseguir una vela diferente a las ordinarias. Es de admirar la prontitud con que los papás/padrinos lo logran. Para ellos es un signo muy importante en la vida nueva y el futuro del bautizado. La luz de la fe en Cristo y en su Iglesia es lo que inmediatamente viene a la conciencia. El hecho de encenderla del Cirio Pascual y pasarla entre papás y padrinos es signo del compromiso de transmitirla.
El extenso Evangelio que escuchamos este día –segunda catequesis cuaresmal- describe lo que hay detrás de la fe que se expresa en la vela encendida el día del Bautismo. Un ciego vive un proceso de búsqueda, escucha y encuentro con Cristo. No sólo recupera la vista sino también una nueva visión de la vida. "El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo puso en los ojos y me dijo: Ve a Siloé y lávate. Entonces fui, me lavé y comencé a ver..."
La catequesis de Juan aplica a todos, ciegos y tuertos. Los distintos tipos de ceguera que hay en nuestros días no son fáciles de diagnosticar. Todos pudieran tener curación si nos dejáramos enseñar por el exciego. Este se dejó ver por Jesús (“vio al pasar a un ciego de nacimiento”), obedeció sus instrucciones, enfrentó las peripecias del proceso de la fe y “comenzó a ver”. Nosotros ya estamos bautizados; sin embargo, me da la impresión de que necesitamos reavivar la mirada de Jesús hacia nosotros. Recuperar la fe perdida, desempolvar la fe guardada y decidirse a seguir a Jesús por el camino es lo mejor que nos puede pasar en tiempos de oscuridades, desconciertos e incertidumbres.
El domingo de Pascua aclamaremos a Cristo, luz que curó al ciego de ayer y busca curar al del siglo XXI. Prepararemos el fuego nuevo, encenderemos el nuevo cirio y proclamaremos con especial solemnidad que Jesucristo es la LUZ del mundo. Encender cirios y velas del Cirio Pascual será el signo de que todas las cegueras pueden ser curadas si creemos en el Resucitado; quienes recibirán el Bautismo en "el día que hizo el Señor" y quienes renovaremos las promesas bautismales domingo a domingo.
Muchas son las lecciones que nos deja el exciego. Aguzar el oído para escuchar, la decisión de buscar la luz, la firmeza para sostenerse en el camino, la obediencia de la fe, la lealtad a quien lo curó, la opción por la verdad… son valores que pueden convertirse en modos de ser y estilo de vida. Nos puede hacer mucho bien en esta Cuaresma dejarnos mirar y tocar por Jesús. Aceptar esa luz implica vencer muchas ofertas de luces artificiales que se venden en los mercados de este mundo.
Todo inició en nuestro bautismo, nunca lo olvidemos. Estar conectados con Jesús es la garantía de que nuestras cegueras terminan y la oscuridad da paso a la aurora esperanzadora de la fe.
Los bendigo con la vela encendida.
+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas
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