Desarme Zacatecas
Paulina Suárez del Real González Opinión de Paulina Suárez del Real González

RETOS DE MENSTRUAR EN MÉXICO

“Entender de forma natural el proceso que viven las mujeres, e incluso estar atentos y tener atenciones cuando alguna mujer viva alguna situación incómoda o desagradable durante su menstruación 🩸 debería ser la norma ✅ y no una excepción.” 💜

Hace tiempo leí una carta abierta de un padre que agradecía a un chico por haberle prestado su chamarra a su hija para taparse, pues ella se había manchado el pantalón al estar menstruando. El padre mencionaba que ojalá hubiera más jóvenes como él que, en lugar de burlarse y hacerla sentir incómoda, fueran apoyo y contención.

Esta historia me hizo reflexionar sobre los pocos, pero existentes casos que me han tocado de hombres que conocen, asumen, respetan e incluso cuidan estos procesos en la vida de las mujeres y de la enorme cantidad de hombres que, incluso teniendo hermanas, madres o pareja, no tienen la más mínima idea de lo que implica la menstruación o, que al ser un tema que les incomoda, prefieren no hablarlo.

Qué enorme diferencia hace una u otra postura en la vida de las mujeres, y creo que la gran diferencia entre uno y otro caso es la educación y la empatía. Entender de forma natural el proceso que viven las mujeres, e incluso estar atentos y tener atenciones cuando alguna mujer viva alguna situación incómoda o desagradable durante su menstruación debería ser la norma y no una excepción.

 El 28 de mayo se celebró el Día Internacional de la Higiene Menstrual, fecha en la que diversos organismos nacionales e internacionales, abordan las problemáticas alrededor de la menstruación desde los derechos humanos, la salud pública y la igualdad de género.

 La mitad de la población del mundo menstrúa, y menstruar es una realidad biológica natural, que las mujeres viven durante alrededor de 40 años de sus vidas y con la que tienen que aprender a convivir asumiendo e integrando los cambios hormonales, las molestias físicas, emocionales, la incomodidad y la adaptación que implican.

 La pobreza y vulnerabilidad en México aumenta las barreras para las mujeres en este tema pues, más de 2.7 millones de viviendas no cuenta con agua y drenaje, lo que impide la vivencia de una menstruación digna e higiénica para todas las niñas y mujeres; por otro lado, el acceso a productos menstruales implica un alto costo que no todas las familias mexicanas pueden afrontar y que hace muy difícil el poder mantener una vida normal durante los días del periodo para muchas mujeres y niñas; según la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual en México de UNICEF (2025), 57% de niñas y adolescentes no cuenta con productos menstruales en la escuela ante emergencias, 42% reporta falta de baños adecuados, jabón o papel higiénico y 67% de las encuestadas señaló que en su escuela o trabajo no existen productos menstruales disponibles. Estas dos barreras suelen traducirse en abstencionismo escolar que produce rezago educativo.

La educación integral sobre la menstruación es también un tema pendiente dentro de las escuelas y en la sociedad. En México, de acuerdo a datos de UNICEF (Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual en México, 2025), el 66% de las mujeres encuestadas de entre 12 y 70 años comentaron que tuvieron poca o ninguna información en su primera menstruación, el 75% desconoce las fases del ciclo menstrual y solo el 16% de las niñas y adolescentes mencionaron contar con conocimientos precisos sobre el tema.

En este contexto, también es importante considerar la carga de valores sociales que durante generaciones ha girado alrededor de la menstruación y que muchas veces dificulta su correcto conocimiento biológico, su comprensión y vivencia de forma natural llenándola de estereotipos, expectativas, miedos, vergüenza, tabús e incomodidad; lo que se traduce en que, desde su llegada con la menarca (primera menstruación), la mujer no logre asumirla como un proceso natural, que incluso puede ser un biomarcador de salud y bienestar, sino como una carga, maldición y castigo que se tendrá que afrontar por los siguientes 40 años.

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Otro reto importante son las múltiples molestias que, en algunos casos, son muy dolorosas o incluso incapacitantes y que durante muchas generaciones han implicado que las mujeres soporten el malestar “con una sonrisa” mientras siguen con las actividades normales o que, al no poder cumplir con ellas, tengan costos profesionales, familiares y sociales.

La vivencia natural y plena de la menstruación implica muchos elementos; en primer lugar, el acceso a información científica, objetiva, clara y sin valoraciones negativas que permitan que las mujeres conozcan con veracidad su cuerpo, su aparato reproductor, los cambios que implica la adolescencia, el proceso hormonal cíclico propio de su naturaleza, lo que sucede en su cuerpo durante la menstruación y cómo puede gestionarse adecuadamente; en segundo lugar, el poder contar con los elementos de higiene necesarios, incluyendo el acceso a sanitarios higiénicos (con agua), a productos de higiene femenina a un bajo o nulo costo y; en tercer lugar, el contar con entornos seguros, saludables y de confianza que permitan vivir este proceso sin miedo a la burla, rechazo, críticas o injusticias.

Ojalá todas y todos nos esforcemos por vivir en un mundo en el que cualquier mujer pueda vivir su menstruación de forma natural y tranquila sabiendo que puede gestionarla, que cuenta con el apoyo y recursos necesarios para hacerlo y que no le implicará ninguna carga o desventaja extra en su vida familiar, escolar, profesional ni social. Para lograrlo necesitamos: mayor conciencia y educación al respecto para hombres y mujeres, leyes que custodien el derecho de niñas y mujeres a una menstruación digna, la disminución en los costos de los artículos de higiene femenina y asegurar que ninguna niña deje de ir a la escuela por tener la menstruación.

Si eres un hombre queriendo hacer la diferencia, pregunta, acompaña, apoya y empatiza con esta realidad natural de las mujeres, y tú, mujer, acércate a otras mujeres, abre conversaciones directas sobre el tema con los hombres, exige cambios sociales y legislativos y recuerda que el hecho de que tú tengas información o recursos para una menstruación digna, no te exime, sino que te exige levantar la voz y hacer lo posible por cambiar la realidad para otras mujeres.

*Semblanza: Pedagoga especializada en género, feminismo y educación sexual.

Redes sociales: @unionmujer

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