Opinión de
Francisco Xavier Félix
SALUD EN ZACATECAS | SARAMPIÓN EN MÉXICO: UN RETROCESO HISTÓRICO QUE NO DEBERÍA HABER OCURRIDO
El resurgimiento del sarampión en México no es un accidente epidemiológico ni una simple consecuencia de fenómenos globales; es el resultado directo de decisiones políticas que debilitaron uno de los programas de salud más exitosos del país, como lo es la vacunación.
SALUD EN ZACATECAS | SARAMPIÓN EN MÉXICO: UN RETROCESO HISTÓRICO QUE NO DEBERÍA HABER OCURRIDO
Por: Dr. Francisco Xavier Félix Ramírez – Médico y Secretario General del Sindicato Mexicano de Salud.
Durante décadas, México fue considerado un ejemplo internacional en materia de vacunación. En 2016, nuestro país obtuvo la certificación de eliminación del sarampión en la región de las Américas, un logro sanitario que había costado años de inversión, campañas nacionales y compromiso institucional. El resurgimiento del sarampión en México no es un accidente epidemiológico ni una simple consecuencia de fenómenos globales; es el resultado directo de decisiones políticas que debilitaron uno de los programas de salud más exitosos del país, como lo es la vacunación.
Las cifras actuales son alarmantes: desde el inicio del brote en 2025 hasta febrero de 2026, México acumula cerca de 9,500 a 9,800 casos confirmados y más de 30 defunciones, cifras que nos colocan en una de las peores crisis epidemiológicas por esta enfermedad en décadas. Lo más preocupante es que la mayoría de los contagios ocurre en personas no vacunadas, lo que confirma que el problema no es la vacuna, sino la ausencia de ella. Para mantener la protección colectiva, se requieren coberturas superiores al 95 %, pero México cayó muy por debajo de ese nivel durante años recientes, específicamente en el sexenio anterior. Millones de niños quedaron vulnerables y hoy pagamos las consecuencias.
Si bien la pandemia de COVID-19 afectó programas de vacunación en todo el mundo, en México el impacto fue mayor por decisiones administrativas, desabasto de biológicos y fallas en la logística institucional. La vacunación dejó de ser prioridad política y se convirtió en una víctima más de la desorganización del sistema de salud. Hoy, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud advierten que el resurgimiento del sarampión es un indicador directo de debilidad en los sistemas sanitarios, porque se trata de una enfermedad prevenible con una vacuna segura y altamente efectiva.
Cuando se analiza la situación a nivel local, el panorama en Zacatecas no es ajeno a la realidad nacional. El estado enfrenta históricamente retos en cobertura de vacunación por dispersión geográfica, migración, limitaciones de acceso y déficit de personal de salud en algunas regiones; a esto se suma el desgaste institucional derivado de los cambios en el modelo sanitario y la transición hacia nuevos esquemas de atención que generaron incertidumbre operativa. El resultado es que existen comunidades donde los esquemas de vacunación están incompletos y donde un brote puede propagarse con rapidez; en entidades con condiciones socioeconómicas complejas, como nuestro Zacatecas, las consecuencias son más graves porque la capacidad de respuesta hospitalaria es limitada y las familias tienen menos recursos para afrontar gastos médicos.
El sarampión no es una enfermedad leve; aunque durante años se haya minimizado su gravedad, puede provocar neumonía, encefalitis, discapacidad permanente e incluso la muerte, especialmente en menores de cinco años. Cada caso representa no solo un riesgo clínico, sino un costo económico y social por hospitalizaciones prolongadas, endeudamiento familiar, ausentismo laboral y presión sobre servicios de salud que ya operan al límite; permitir su regreso es, en términos de salud pública, un fracaso colectivo.
LA DISCUSIÓN NO DEBE CENTRARSE ÚNICAMENTE EN CULPAS POLÍTICAS, PERO TAMPOCO PUEDE IGNORARLAS. La prevención requiere continuidad institucional más allá de los sexenios, planeación presupuestal y estrategias sostenidas en el tiempo. Cuando un país abandona la vacunación, no solo reaparecen enfermedades, también se pierde confianza ciudadana en las instituciones sanitarias. Reconstruir esa confianza será uno de los mayores desafíos para las autoridades actuales, incluida la propia IMSS Bienestar, que enfrenta la responsabilidad de recuperar coberturas y evitar que México pierda avances que costaron décadas.
El regreso del sarampión deja una lección contundente: en salud pública, los errores no se pagan en estadísticas, se pagan en vidas. Zacatecas y México necesitan entender que la prevención no es un gasto, es una inversión.
“Hoy la realidad en México son miles de casos confirmados y decenas de muertes que evidencian un retroceso histórico que no debería haber ocurrido”.
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