Prevención embarazo temprano
Diego Varela Opinión de Diego Varela

LA IGLESIA Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS: UNA VISIÓN PARA PREVENIR

"La tecnología puede ampliar la participación 🤝 y la justicia ⚖️, o puede ensanchar la desigualdad y la exclusión. Cuál de las dos cosas haga no lo decidirá la máquina 🤖; lo debemos decidir nosotros." ✨

Hace un par de días leía un escrito del exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el doctor Arturo Fernando Zaldívar Lelo de Larrea, quien realizó una reflexión que me pareció muy interesante compartir con ustedes, dados los temas de prevención sobre diferentes tópicos que cada ocho días abordamos en este espacio y que, igualmente, nos invitan a la reflexión y a la adopción de medidas que podemos tomar al respecto.

Dicho escrito versa sobre las nuevas tecnologías que, si bien han revolucionado ámbitos como el conocimiento, la información, la comunicación, la educación y el entretenimiento, también han traído consigo ciertos desafíos, debido a que no siempre son utilizadas de manera adecuada.

El texto aborda la primera encíclica publicada por el líder espiritual de la Iglesia católica, el papa León XIV, titulada La custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, cuyo tema central es precisamente el impacto de las nuevas tecnologías en la sociedad contemporánea.

Al respecto, el exministro señala que el punto de partida de la encíclica es que la tecnología no es neutral y toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza. De ahí la importancia de gobernarla de un modo que proteja la dignidad humana, la igualdad, la libertad y el bien común.

Hoy en día, las plataformas digitales, las infraestructuras tecnológicas y los propios sistemas de inteligencia artificial están, en su mayoría, en manos privadas. Quienes las poseen deciden las condiciones de acceso, los grados de transparencia, las reglas de visibilidad y el rumbo futuro de estas tecnologías. Una consecuencia de ello es que el poder que define las condiciones de la vida común ya no reside únicamente en el Estado, sino también en grandes actores económicos y tecnológicos que ejercen una influencia real sobre millones de personas en el mundo.

Cuando esa enorme capacidad se orienta bajo una lógica puramente extractiva, su promesa de desarrollo puede volverse en contra de las personas, generando nuevas dependencias, nuevas barreras y nuevas formas de exclusión.

La encíclica propone parámetros para el desarrollo y utilización de los sistemas de inteligencia artificial que prácticamente cualquier persona podría suscribir: la dignidad de la persona, el cuidado de los más vulnerables, la búsqueda del bien común y la construcción de la paz. Además, traduce estos principios en acciones concretas, como auditorías independientes, transparencia de los algoritmos, acceso equitativo a los datos y mecanismos efectivos de apelación.

Asimismo, el exministro destaca que, en un tiempo marcado por la polarización, la desinformación y los conflictos crecientes, donde con frecuencia se exalta una cultura del poder económico y de la imposición, la encíclica propone justamente lo contrario: organizar la vida común de manera democrática y colectiva, con la participación de todos los afectados, especialmente de los más vulnerables.

La tecnología puede convertirse en una herramienta para ampliar la participación ciudadana, fortalecer la justicia y generar mayores oportunidades; pero también puede profundizar la desigualdad y la exclusión. La diferencia no estará en las máquinas ni en los algoritmos, sino en las decisiones que tomemos como sociedad.

Como concluye la reflexión citada por el doctor Arturo Fernando Zaldívar Lelo de Larrea, solamente si elegimos custodiar la dignidad de cada persona estaremos a la altura de nuestros mejores ideales. Una reflexión que, sin duda, vale la pena considerar en estos tiempos en los que la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad para comprender plenamente sus alcances y consecuencias.

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